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“Amores Cruzados”:
Un Paso Hacia la Telenovela Homogénea y Universal
Por Javier Santamaría
Se estrena para territorio mexicano la primera
coproducción de TV Azteca y Canal Caracol, una
telenovela clásica escrita por la tripleta de
libretistas colombianos Dago García, Luis Felipe
Salamanca y Perla Ramírez, llamada “Amores
Cruzados”, en la que participan dos actrices
colombianas: Ana Lucía Domínguez y Patricia Vásquez.
La historia se desarrolla paralelamente entre México
y Colombia, donde los televidentes tendrán la
oportunidad de apreciar preciosas locaciones de la
ensoñadora ciudad de Cartagena de Indias y por
supuesto del país azteca.
Se quiso por parte de los productores aventurarse
con una historia rosa contemporánea muy en el estilo
de las telenovelas que TV Azteca ha producido los
últimos tres años. Quizá es ésta Televisora la que
más se ha preocupado por llevar a la gran tele
audiencia mexicana una diversidad de géneros
melodramáticos en los que principalmente la
telenovela de ruptura y los refritos de éxitos
extranjeros hechos con talento nacional, les ha
permitido apuntarse varios aciertos en la contienda
por el rating, desmintiendo de paso que los
mexicanos son incapaces de ver y aceptar otra cosa
distinta a los culebrones manidos que por décadas ha
producido Televisa, su más acérrima competencia.
Sinopsis:
Amores Cruzados es la historia de Alejandro, Diego,
Elisa y María, cuatro personajes que viven vidas
prestadas.
Todo empieza cuando Alejandro, evitando un castigo
de su padre, “cambia” de identidad con Diego, para
que lo sustituya en el viaje a Colombia al que ha
sido condenado.
Alejandro, mexicano y un hombre apuesto y adinerado,
heredero de negocios hoteleros, le miente a sus
padres sobre sus estudios de Medicina y es puesto en
evidencia por Sofía, su prometida. El ofendido padre
decide enviar a Alejandro a la ciudad de Cartagena,
a uno de los hoteles de su cadena, para que allí sea
tratado como un empleado raso, y así darle a
entender el valor de todo lo que tiene. Pero
Alejandro no tiene planeado dejar su buena vida, por
lo que, con la complicidad de su abuela, deciden
engañar a su padre, enviando a su amigo Diego a
Colombia para que se haga pasar por él.
Diego no disfruta del juego, pero conoce a Elisa, la
relacionista pública del hotel, una mujer arribista,
hermosa e inteligente, que vive de las apariencias y
mentiras que usualmente la meten en líos. Pronto
Elisa descubre en el supuesto heredero, la solución
precisa a todos sus problemas.
Elisa le presenta su familia a Diego y es allí donde
el impostor conoce a María, la hermana menor, una
joven que buscando un mejor futuro planea viajar a
estudiar a México. Diego, entonces, pone en contacto
con Alejandro, quien ahora suplantándolo, vive una
vida modesta en el apartamento de su amigo.
María viaja a México donde conoce a Alejandro y
lentamente se va enamorando de la graciosa
colombiana. Sin embargo, con lo que no cuenta el
hombre es con que Sofía no está dispuesta a perder
la oportunidad que tiene de añadir a su fortuna un
apellido de rancio abolengo y empieza a hacer lo que
está en sus manos para lograr que Alejandro se case
con ella, incluso hasta aceptarle sus mentiras.
Todo se complica cuando el padre de Alejandro decide
visitar Cartagena, para chequear el castigo de su
hijo. Alejandro debe reasumir su identidad y Diego
regresa a México para visitar a su familia.
Durante su estancia en Cartagena, Alejandro conoce a
Elisa y sin saber que se trata de la hermana de
María, se interesa en ella.
La relación entre los cuatro llega a niveles
insospechados, cuando Diego se compromete en
matrimonio con Elisa y Alejandro con Maria y con
Sofía al mismo tiempo. En ese momento los cuatro
personajes forman un cuadrado amoroso que parece no
tener solución.
Los Protagonistas:
David Zepeda como Diego Ana Lucía Domínguez es María
Michel Gurfi como Alejandro Patricia Vásquez es
Elisa.
Junto a ellos un elenco de consagradas figuras de la
Televisión mexicana: La primera actriz Evangelina
Elizondo, Fernando Ciangherotti, Patricia Bernal,
Dora Sotelo y Rodolfo Arias entre otros.
De los frutos de esta primera alianza seguramente se
empezaran a forjar nuevos e interesantes proyectos,
ojalá siempre en el clima de una sana integración de
talentos, donde ante todo impere el respeto mutuo de
la idiosincrasia de cada país, evitando la
imposición de acentos, modismos, estilos de
actuación, propendiendo por mantener una simbiosis
hermanada, un intercambio cultural valioso.
Ya tenemos como referente las alianzas que Canal
Caracol hizo con Telemundo y RTI Internacional
durante cinco años, donde supuestamente se pretendía
crear “un producto homogéneo y universal”, pero este
experimento, aunque con relativo éxito en muchos
países, siempre atento flagrantemente contra la
identidad y esencia de la telenovela Colombiana como
tal. El propósito mantelado de las cuestionadas
coproducciones con Telemundo era sacar del camino a
un rival pequeño, pero muy fuerte, como lo
representa para algunas grandes televisoras
latinoamericanas, la telenovela hecha en Colombia.
Pero no todo ha sido negativo en este aspecto, ni se
puede desconocer que antaño el talento actoral
Colombiano era reconocido medianamente en el mercado
del culebrón latinoamericano, ha logrado proyectarse
considerablemente a nivel mundial durante este lapso
de tiempo, todo gracias a la maquinaria de
comercialización que manejan las grandes televisoras
y obviamente a su destacada calidad profesional.
Innegable el arrollador éxito por toda
Hispanoamérica de “Pasión de Gavilanes” y la acogida
entre otros culebrones de “El cuerpo del deseo”,
pero no podríamos catalogarlas como las pioneras de
la nueva “telenovela homogénea y universal”,
sencillamente porque no mantiene un estricto balance
en su estructura general, aunque cuentan una
historia comprensible en Guatemala y Cafarnaún,
convocan en determinadas ocasiones a un elenco
multinacional, estas por lo general dejan deslumbrar
al espectador un imperante nacionalismo. La esencia
de dichas producciones es netamente mexicana, hasta
los actores son coaccionados a adoptar ese acento,
una mezcolanza hecha solo para resaltar el orgullo
mexicano.
Hay que seguirle la pista a “Amores Cruzados” para
determinar a ciencia cierta si esta alianza tiene
los mismos propósitos o contrariamente buscan
consolidar la verdadera “telenovela homogénea y
universal”. |