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Entrevista exclusiva a Bernardo Romero Pereiro
Por
Julio Luzardo
"la exigencia de producir muchas y muchas
telenovelas ha convertido a todos en fabricantes de
salchichas y al director se le ha reducido a agarrar
un montón de carne y envolverlo en una especie de
condón que el público se traga sin pensar demasiado"
Para nosotros es un gran orgullo empezar nuestra
serie de entrevistas especializadas a los
profesionales del medio con Bernardo Romero Pereiro,
excelente libretista, director, productor y hombre
de televisión. No solo es un profesional multi-facetico,
sino uno de los verdaderos pioneros de la televisión
colombiana como la conocemos hoy en día.
J.L.:
¿Dónde se encuentra ahora?
B.R.P.: Estoy en Ciudad de México desde hace ya más de un
año, con mi esposa y una nueva amante: mi nueva
computadora portátil con DVD.
J.L.:
¿Qué proyecto está trabajando en el momento?
B.R.P.: Proyectos, diría. Una nueva novela para T.V. Azteca
que ya se empezó a grabar, otra más para Telemundo y
un tercer proyecto, o mejor realidad, para R.T.I. en
Colombia. Imagino la pregunta que viene y entro a
responderle. Mi trabajo, al que amo, al que le
dedico todo el día de todos mis días es escribir...
pero sería imposible si no contara con cinco
escritores..., aprendices de mucho talento.., que se
entregan con todo lo que tienen porque también
quieren su trabajo y porque, agarrados de una mano
ya marchita por el tiempo, saben que es la manera de
meterse en un medio tan difícil como el nuestro.
Para mí es una satisfacción esta tarea de aprovechar
mi prestigio para ayudar a otros a salir adelante. Y
le advierto una cosa: se les paga por ayudar y
aprender, no como en ciertos "talleres" de
libretistas en que los "alumnos" pagan por dar ideas
y luego... ni siquiera su nombre aparece en la
pantalla.
J.L.:
¿Cómo ve el futuro inmediato de la televisión
colombiana?
B.R.P.: Mal. A la televisión colombiana le pasó lo peor o,
visto desde la distancia, lo mejor: desde su
comienzo el Estado determinó cómo era y como debería
ser. Perdón, mentira. Lo determinaron los Gobiernos
de turno, y cada Gobierno tenía ideas propias de
cómo "era y debería ser la televisión". Pero esa
extraña condición hizo que los empresarios
colombianos tuvieran que ingeniárselas como si todos
fueran paisas, raza capaz de vender arepas
antioqueñas en mitad de New York o domesticar
camellos en Egipto. Quienes hicimos la televisión
nos vimos felizmente obligados..., sin que los
Gobiernos fueran conscientes..., a "inventar" una
televisión a contravía de lo que se hacía en
Latinoamérica. Fue en Colombia.., excluyo al
Brasil.., en donde primero se hicieron telenovelas o
series basadas en obras de grandes autores... Y si
me refiero a los dramatizados es porque se trata del
género que conozco. En Colombia, el sistema de
televisión no permitía a los productores pensar en
ser como Televisa o Venevisión: no había espacio ni
manera. Y gracias a eso logramos conquistar un
terreno en el mercado mundial. Hoy no queremos ser y
no somos más, con poquísimas excepciones, que copias
degradadas de Televisa o de la maltrecha Venevisión.
Siento que las programadoras han entrado en el
terreno del consejo más pragmático de la más
pragmática de mis hijas: "invierte poco, no te jodas
tanto, gana mucho, agarra tu plata y vete."
J.L.:
¿Cómo ve el futuro de la televisión latinoámericana
ante la avalancha de competencia satelital?
B.R.P.: Como en Colombia, mal. Más que mal. Los canales
entraron en la obsesión de "telenovelas, más
telenovelas y muchas más telenovelas. Es lo que el
público pide, así que llenemos todo de telenovelas".
Y fútbol, porque lo mismo pasa con el fútbol. Hace
años, las series norteamericanas "barrían" con
cualquier programa que se les enfrentara. Un día,
los espectadores, sin que Nilsen y demás secuaces se
percataran, los espectadores decidieron que
preferían los programas nacionales en cada país y
dejaron de ver a "Los Magníficos" para ver "El
Chinche". Un día, los canales se llevarán la enorme
sorpresa de que los espectadores se saturaron del
melodrama y del fútbol y decidieron buscar, como ya
empiezan a buscarlo hoy en día, la programación
especializada. Alguien dirá: "Hoy veo mi documental
sobre la historia del milenio y un día me cuentan si
se murió la Usurpadora o si el equipo W clasificó
para la Copa X,Y,Z."
J.L.:
¿Qué opinión tiene de Internet como una posible
amenaza a la televisión como la conocemos hoy en
día? Con esto queremos decir la competencia directa
en horas dedicadas por los espectadores a uno o al
otro sistema como medio de diversión y
entretenimiento ya que las encuestas comprueban que
la gente conectada a Internet empieza a ver menos y
menos televisión.
B.R.P.: Parte de la respuesta está en la anterior. La gente
buscará lo que quiere ver y no lo que las Cadenas le
obliguen a ver a buena cuenta de que es gratis. Y
cuando los anunciantes empiecen a vender sus jabones
por Internet, a quienes verán "Internetvisión",
adiós la propaganda de jabones en las cansadas
telenovelas.., que la gente podrá ver por Internet
pero cuando le de la real gana y no obligatoriamente
en los horarios estelares de lunes a viernes.
J.L.:
Usted fue el pionero en Colombia de la producción
independiente de televisión, pero no siguió en este
campo, que nos parece muy importante para el futuro
del medio y una buena posibilidad para todos
aquellos que saben producir bien, pero no funcionan
dentro de los esquemas caducos de las programadoras.
¿Qué pasó?
B.R.P.: Que no soy Steven Spielberg. Me cansé de invertir y
vender programas... unos con éxito y otros no..., y
que los programadores se hicieran los pendejos
cuando les enviaba mi cuenta de cobro cada mes.
Partí sin el dinero suficiente para decir: "este es
mi producto, mi producto completo, te interesa o no,
aquí lo tienes, vale tanto"... y el dinero llegaba
cuando estaba endeudado hasta el cuello porque jamás
me retrasé en pagarles a mis colaboradores y las
programadoras sí se retrasaban y mucho en pagarme a
mí. Mejor dicho: me cansé de ser "el gringo" del
dicho que dice "trabajar con la plata del gringo".
J.L.:
¿Es rescatable la producción independiente o demanda
mucha inversión y riesgo por parte del productor
externo? y....
J.L.:
¿Hay clima propicio en las programadoras para la
producción independiente o es simplemente una
utopía?
B.R.P.: Dos preguntas en una sola respuesta: para ser
productor independiente hay que tener el coraje y EL
DINERO como para no depender del cheque que te
tienen que girar para pagar a tu gente y poder
decir: "aquí tengo esto. A quién le interesa? Y
estas son mis condiciones". La producción
independiente, en nuestros países, se limita a que
un Canal necesite llenar un espacio sin que le
cueste más de lo que le costaría producirlo por sí
mismo... y dé utilidades: las más grandes para el
Canal, por supuesto. Los horarios estelares jamás se
los entregarán a un productor independiente... a
menos de que el productor acepte, como los perros,
un dogal al cuello.
J.L.:
En la última licitación de espacios de televisión
usted presentó con Producciones Bernardo Romero
Pereiro lo que muchos consideran una de las mejores
y más profesionales ofertas, pero no siguió con la
programadora y le vendió su parte a Samuel Duque sin
haber llevado a cabo sus planes. ¿Qué sucedió?
B.R.P.: Creí que, dadas las aparentemente nuevas condiciones
de licitación y en un aparentemente nuevo país, era
posible. Cuando me presenté entendí que necesitaría
socios y los busqué. Entre los grandes, no lo niego.
Mi "piloto" lo pagó una programadora importante,
pero le reintegré hasta el último peso. Traté de
unirme a los fuertes, tampoco lo niego, para
"pegarme" al carro ganador. Hice eso que se llama
"relaciones públicas", lo cual siempre he detestado
porque hay que ponerse corbata. Busqué contactos,
incluso a nivel de lo que llamamos "por debajo de
cuerda". Hoy no trato de ponerme en plan de víctima
porque a lo largo de mi carrera he participado de
muchas suciedades, pero en esta ocasión había más
"mugre" que en ocasiones anteriores. Y se dio el
caso de que Samuel Duque había salido de R.C.N.
Somos grandes amigos y se me ocurrió proponerle que
nos asociáramos porque entendí que si había alguna
posibilidad de entrar en el círculo había que tener
alma de empresario guerrero y yo no tenía más que
alma de libretista. Y porque a pesar del mundo en
que nos movemos, Samuel Duque es un romántico que
todavía pone el pecho para defender a una "Hermosa
Niña" de un "Perro Amor". Al mismo tiempo surgió la
posibilidad, a mis 56 años, de trabajar en México,
de eso que llaman "internacionalizarse", de alejarme
un poco del dolor de un país que juega al chance y a
la Pesca Milagrosa. Y con el mismo dolor... me fui.
Dejando mi casa recién construida, mis libros, las
conversaciones con mis pocos amigos, y a mis dos
perros que se murieron uno de viejo y otro por
pelionero.
Siendo uno de los pocos directores integrales que ha
tenido nuestra televisión y un verdadero "maestro"
en el difícil arte de dirigir, manejar el switcher,
hablarle al coordinador y a tres camarógrafos a la
vez y no volverse loco en el intento, ¿qué piensa
del concepto que tenemos de que hoy en día el
director de televisión ha sido relegado a un estatus
muy por debajo del escritor, la programadora y los
actores y que, a la larga, no es más que un simple
coordinador de los diferentes departamentos y uno de
los elementos menos indispensables para lograr una
buena producción?
Pienso que el escritor es la base, los cimientos, de
un proyecto, pero me parece un error fundamental
pensar que se puede prescindir del director. Mi
"Escalona" no habría sido lo que fue sin Sergio
Cabrera, hubiera sido otro. "Café" no hubiera sido
igual sin Pepe Sánchez. "Los Cuervos" no habría sido
lo que fue sin Alí Humar y un grande que se fue
temprano: el Mono Bermúdez. Y mi "Caballo Viejo" no
habría sido lo mismo sin David Stivel. Ni "Las
Juanas" sin Toni Navia. Y... podría alargarme en los
ejemplos. Lo que ocurre es que la exigencia de
producir muchas y muchas telenovelas ha convertido a
todos en fabricantes de salchichas y al director se
le ha reducido a agarrar un montón de carne y
envolverlo en una especie de condón que el público
se traga sin pensar demasiado. Y mis dos siguientes
respuestas complementan ésta:
Siguiendo el hilo de la pregunta anterior, Dario
Vargas dijo un día en una entrevista que el director
de televisión simplemente debe hacer el casting,
escoger sus actores, locaciones, grupo técnico y
preparar todos los detalles de una producción,
supervisarla durante los primeros dos meses para
asegurarse que todo está funcionando de acuerdo a lo
planeado y abandonarla en manos del asistente de
dirección o el que sea para que la termine o la siga
durante el resto de su desarrollo. ¿Usted qué opina?
Darío se equivoca en el término. Esas son las
funciones que desempeña un PRODUCTOR, no el
director. Estoy de acuerdo en la existencia del
productor pero si Spielberg no tuviera tan
excelentes directores jamás podría producir la gran
variedad de películas que ha hecho a lo largo de su
carrera. Que Darío se dedique a productor que, por
lo visto, es lo que sabe hacer.
El sistema que sugiere Dario Vargas se ha vuelto
común en muchas producciones que hemos observado
últimamente, especialmente en un caso como el de "La
Mujer del Presidente", que fue dirigida en más de la
mitad por su director de fotografía. Lo que nos
parece grave en todo esto es que generalmente no se
nota ninguna diferencia entre los estilos del
director encargado y los de su reemplazo. ¿Hemos
logrado llegar a la total homogenización de la
televisión como nuestros hermanos Venezolanos y
Mexicanos?
Sí. Y es una lástima. La telenovela colombiana
encontró espacios en el mercado mundial gracias
básicamente a sus libretos y a sus directores. Hoy
en día somos una televisión más de productores en el
mercado de las salchichas.
J.L.:
Usted alguna vez dijo en una entrevista que "la
televisión es para ser oída" o algo por el estilo.
¿Todavía piensa lo mismo?
B.R.P.: El arte dramático que perdura es para oír. Para que
el espectador oiga tiene que estar bien escrito y
bien dicho por unos personajes impactantes y
creíbles. Y a las pruebas me remito: los autores de
teatro que están en la historia son aquellos a
quienes el público todavía quiere oír. De la
historia del cine desaparecerá el Titanic, pero no
Casablanca. En la radio jamás morirá el recuerdo de
"El Derecho de Nacer". En el musical, seguirán por
años y años "El Fantasma de la Opera" o "Los
Miserables". En la televisión se quedarán en la
historia "Señora Isabel", escrita a cuatro manos con
mi querida Mónica Agudelo y su nueva versión "Mirada
de Mujer", también escrita a cuatro manos esta vez
para México con mi hija Jimena... y nunca se
olvidará la brasilera "Malú, mujer".
Pero sin que me lo pregunte, le aclaro lo del cine.
Hubo un gran cine en que todo lo cuenta la imagen...
pero porque no tenían la magia del sonido. Hoy en
día las imagen se redujo a explotar eso que llaman
"los efectos especiales." Y cuando aparecen
películas como "La Lista de Schindler" o todo Woody
Allen, o ahora "Shakespeare"... y cientos más, en
donde la imagen juega un papel importante, sí, el
diálogo es la base, lo que importa, lo que hará que
perduren. Dentro de diez años o menos, el
hundimiento del Titanic no será recordado por los
efectos especiales porque parecerán viejos, como nos
parecen viejos los efectos de "La Guerra de las
Galaxias"; Titanic será recordado por Romeo y
Julieta entregándose su amor en medio de un mar
infestado de icebergs.
J.L.:
¿A qué se debe la decadencia del director en la
televisión colombiana y al ascenso del escritor?
B.R.P.: A la decadencia de una televisión que sólo piensa en
telenovelas, fútbol y chivas periodísticas.
J.L.:
¿Por qué no ha vuelto a dirigir?
B.R.P.: Por las tres razones anteriores y por una de la
intimidad: volvería a dirigir con una gran historia
escrita por otro, siempre y cuando sea "con la plata
del gringo" pero que "el gringo" entienda que vale
la pena poner la plata.
J.L.:
¿Se ha sentido defraudado por los directores que se
han encargado de llevar sus libretos a la pantalla?
B.R.P.: Ya está contestada.
J.L.:
¿Tiene algún guión de cine y le gustaría producirlo?
B.R.P.: Estudié cine, como cualquier "respetable" pichón de
realizador de los años 60. Pero desde aquella época
hasta hoy he creído que el cine en Colombia es labor
de Quijotes. Escribí un par de guiones, de la misma
manera que he escrito un par de cuentos o un par de
poesías: porque las teclas del keyboard me "llaman"
cuando no tengo nada que escribir. El único guión de
cine que escribí y que estuve a punto de producir...
no se pudo hacer porque el Ejercito Colombiano...,
apoyo que necesitaba para la parte logística..., se
negó a colaborar porque los soldados de la Patria no
cagan en letrinas sino en inodoros esterilizados.
J.L.:
¿Qué propuesta tiene para mejorar nuestra
televisión?
B.R.P.: La globalización del mundo en materia política y
económica ha llevado a la televisión a lo mismo:
globalizarse, que quiere decir, en un país como el
nuestro, empeorarse. Quiero recordar una anécdota de
hace muchos años, sentados en la oficina de mi
añorado Fernando Gómez Agudelo, gestor de la
televisión en Colombia, con otro patriarca del
medio, Goar Mestre, inventor de la televisión
comercial en América Latina, y que en ese momento
era empresario en la Argentina. Goar Mestre, con una
manta sobre las piernas porque tenía frío, nos dijo,
palabras casi que textuales: "agradezcan que en
Colombia no existe el Nielsen o sus secuaces, el
punto de rating, la violación del televidente, la
angurria de las ventas internacionales, porque por
eso pueden hacer la buena televisión que hacen."
Como algún día le dije a un presidente de
programadora que me pidió consejo: "para ser primero
en lo que sea, hay que tener alma de primero y ser
primero, porque de los segundos nadie se acuerda. Ni
siquiera el Barón de Coupertin, que fue el que
inventó la pendejada maravillosa de que lo
importante es competir y no ganar. Para ser primeros
en cualquier cosa hay que ser distintos y no copias:
para eso existe Xerox. Curiosamente me viene a
refrendar esta reflexión el hecho de que los
periodistas del espectáculo en New York me premian a
comienzos de este año como mejor libretista por
"Mirada de Mujer" y por "Las Juanas". Para mí, el
premio, con toda sinceridad, es uno más, pero ¿por
qué premiar dos cosas que se salen de lo corriente
en materia de telenovelas?
¿Qué propuesta para mejorar nuestra televisión?
Dejar de tratar de copiar en materia de contenidos
y, sobre todo, de realización. Repito lo que dije
arriba: para copias existe Xerox, pero,
lamentablemente, y me incluyo, vivimos en el mundo
de la "globalización". O entremos de una vez en él.
Pero de una y no con ánimo de segundones.
(NOTA: Esta es una entrevista exclusiva para En
Rodaje. Está prohibida su reproducción en cualquier
otro medio.) |