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2010:
DESASTROSO AÑO PARA EL CINE COLOMBIANO

por
Julio Luzardo
Ya no
es una "chiva" anunciar que al cine
colombiano le va mal. Eso lo sabe todo el mundo..
eso es, todo el mundo
menos los encargados de Proimágenes y del Ministerio
de Cultura, que insisten en creer que seguimos en un
momento extraordinario porque se están alimentando
unas pocas películas con más dinero, cada año se
traen más y más jurados internacionales para que se
den un paseito por nuestro país y los directivos de
los dos entes pueden viajar tranquilamente a Cannes y
repartirle vino a diestra y siniestra a todos los
transeuntes que pasen frente al stand de Colombia.
No es un problema de número de películas. Este año a
duras penas y con un gigantezco
esfuerzo se estrenaron diez,
que es más o menos el promedio de los últimos años y
no significa una gran hazaña ya que hay más de 90
películas colombianas en diferentes etapas de
producción y muchas de ellas listas para exhibir
desde hace rato.
A la larga, en este momento tener más películas
colombianas en
cartelera simplemente significa tener un número más
grande de posibilidades de fracasos económicos. En
nuestra opinión, no es un
problema de calidad o de temas. Dentro de los
estrenos de este año hay una gran variedad de temas,
como para satisfacer casi todos los gustos, y el
asunto de calidad ya es un punto superado desde hace
rato en el cine colombiano. Entonces,
¿qué está pasando?
Resumen del
año
Con
sólo diez películas se cierra languidamente el año
2010, manteniendo más o menos la misma cifra de los
años anteriores. Como siempre, el público respaldó
las películas que le tocaron la vena cómica como las
de Dago García y la Colombo-Panameña Chance,
pero no asistieron como se esperaba a la
sobre-saturada
Sin Tetas No hay Paraíso por físico cansancio
de la repetición ad infinitum del mismo tema
de traquetos, sexo, droga y violencia.
De
pronto la poca publicidad que tuvieron la mayoría de
las producciones colombianas ayudó a que pasaran
casi desapercibidas por la cartelera ante las
campañas agresivas, costosas, y bien diseñadas del cine
norteamericano. Hoy en día es casi más importante la
publicidad que las películas mismas y ese es un
factor que Hollywood no descuida y al que le dedica
millonarias sumas de dinero y atención.
Sin
tener todavía los datos de fin de año como para
hacer una adecuada evaluación total, debemos recordar que
el primer semestre de este año fue uno de los peores
del cine colombiano en muchos años y demostró que la
Ley de Cine no ha ayudado mucho o practicamente nada en este sentido, ya
que su función principal se ha limitado a distribuir
dinero en todas las convocatorias que alimentan su
abultado "portafolio" de premios, como siguiendo al
pie de la letra la célebre frase de Jean-Luc Godard
"El cine no se hace para ganar plata, se hace para
gastarla"". Y eso, a la larga,
parece ser la única función de la Ley de Cine. A pesar de esa triste realidad, repartir plata a diestra y siniestra, sin ningún
sentido de continuidad o de industria, sin un
análisis a fondo de los efectos causados, no deja sino
una larga cola de productores quebrados, de sueños
rotos y el amargo sabor de una "industria" sin rumbo
y sin piloto.
Estadisticas
tres primeros trimestres del 2010
Según
las cifras publicadas por Proimágenes a través de su
boletín Pantalla Colombia, se registraron las
siguientes cifras de asistencia y box office total
durante los primeros nueve meses del año:
En los
primeros 9 meses, se contabilizaron casi 24 millones
de espectadores, que es una cifra más alta que lo
que se ha venido registrando anualmente desde hace
más de 20 años. Se estrenaron 160 películas, de las
cuales 8 eran colombianas, un 5% del total.
Sin embargo, el público asistente para este 5% fue
solamente un mediocre 2.84% del total o un 4.38% si
se añaden las entradas a In Fraganti de Dago
García del
2010, a pesar de ser una película estrenada a
finales del 2009.
Como
para tener un comparativo con otros años recientes,
el cine colombiano, con más o menos 10 a 12
películas anuales, tuvo las siguientes asistencias
en años recientes:
12.42 %
en el 2005
13.88 % en el 2006
10.42 % en el 2007
10.29 % en el 2008
4.46 % en el 2009
4.38 % en el 2010
Según
datos de la Dirección de Cinematografía de
Mincultura, las nueve películas estrenadas durante
el año tuvieron las siguientes asistencias en número
de espectadores:

No se
necesita ser un genio en matemáticas para ver para
dónde vamos, especialmente si se siguen haciendo
películas "para festivales" o para impresionar a los
amigos y a jurados despistados.
La
competencia de Hollywood
Con
asistencias de público fuera de serie en todo el
mundo, la novelería taquillera del 3-D y los teatros
Imax, Hollywood cada día sigue imbatible en las
pantallas de cine desde Pekíng hasta la Patagonia.
Gracias a este influjo, Colombia ha visto crecer su
propio mercado en más de un 30% en cada uno de los
dos últimos años y el estimativo es el de llegar a
la cifra de los 35 millones
de espectadores para este fin de año, contrastando
radicalmente con los 16 millones del año 1999. Este
éxito no es gratuito, Hollywood sabe para qué se
hizo el cine y no es exactamente para hacer
películitas "de autor", que nadie quiere pagar por
ver.
Sin
embargo, a esta
justa competencia no se le puede achacar los males
del cine colombiano. Cuando han habido películas
comerciales como Rosario Tijeras, Soñar No Cuesta Nada,
Paraíso Travel, Satanás, Bluff y las de Dago
García, el público ha respondido con creces y el
cine colombiano ha liderado las estadisticas en esos
años. Sin
embargo, desde hace rato nuestro cine no ha vuelto a
tener películas atractivas para el público y no es
raro ver a sólo tres personas en una de las salas de
la Avenida Chile asistiendo a la única presentación
del día de El Vuelco del Cangrejo. Hasta una película supuestamente comercial como Sin
Tetas No Hay Paraíso, no le fue tan bien como se
esperaba.
El fin del
mito de las coproducciones y mercados
internacionales
Siempre
que se escribe o se habla del mal estado del cine
colombiano, se menciona la coproducción como la
fórmula salvadora de esta desastrosa realidad
económica. De este singular error no se salva ni siquiera los
estudios serios sobre el tema elaborados por
Fedesarrollo. Pero la verdad es que la coproducción
no es ninguna panacea. En primer lugar, al
involucrar intereses y gustos de otros países,
demora más la elaboración de una película, a veces
crea graves problemas insolubles entre los socios a
distancia y en lugar
de rebajar o repartir costos, los sube aun más de lo
normal. Los hibridos que resultan de
estas colaboraciones muchas veces van en contravía
de los mismos intereses de las producciones que
pretenden ayudar, al supuestamente "facilitar"
costos y abrir mercados en el exterior.
Algunas
estadísticas sacadas de la página web de Boxoffice
Mojo, nos dan las siguientes cifras desalentadoras
sobre el supuesto gran inexplotado mercado que
existe en el exterior para nuestro cine:

El 2010
fue un año excepcional para estudiar los resultados
de varias coproducciones, ya que cinco de las
películas, Chance, El Amor y Otros Demonios,
Contracorriente, García y Rabia, son
excelentes ejemplos de coproducciones con otros
países. A pesar de ser buenas producciones, de
insuperable calidad técnica, desafortunadamente
ninguna de ellas tuvo buena suerte con el público
colombiano. Chance fue la que mejor resultado
tuvo, gracias a ser una divertida comedia
"comercial", pero aun así escasamente logró sobrepasar la barrera de los
100.000 espectadores y Rabia fue totalmente
ignorada por el público que, junto con El Vuelco
del Cangrejo, fueron las dos películas
colombianas de más baja taquilla en el año. Ni siquiera
algunos premios internacionales, como los tres
premios "del público" que recibió Contracorriente
en diferentes festivales internacional de cine,
ayudaron para que
estas producciones tuvieran un mejor resultado
económico en nuestras pantallas.
Uno de
los casos más tristes es el de la película Rabia,
que escasamente recogió $70.402 dólares de taquilla
bruta en México con 35 copias, durante seis semanas.
En Colombia, donde también tuvo una pesima taquilla,
le fue mucho mejor porque logró una taquilla bruta
de $86.988 dólares con 18 copias, en cuatro semanas.
En
resumidas cuentas, uno se pregunta si los tristes
resultados de estas cinco producciones justifican el
mayor costo económico y humano que significa el
rollo de hacer una coproducción con todas las
arandelas y desgastes que eso implica...
La mala racha
de Dynamo
Sin en
ningún momento desconocer los excelentes elementos
que contienen las tres producciones personales de
Dynamo, Nochebuena, Contracorriente y
Rabia, a la hora del
lanzamiento y distribución en las salas de cine del
país han sido muy desafortunados. A pesar de tener a
Manolo Cardona en el papel estelar de
Contracorriente, que ha llamado mucho la
atención en varios festivales internacionales de
cine, la película no logró sobrepasar la
insignificante cifra de los 40.000 espectadores, que
escasamente cubre el costo de las 40 copias
utilizadas en su estreno. Y ni hablar de Rabia,
del prestigioso director ecuatoriano Sebastián
Cordero junto con la actriz colombiana Martina
García, que ha tenido una de las más bajas
asistencias de público en el año a pesar de los
muchos premios que ha ganado en el exterior.
Corriendo el peligro de volvernos cansones con
ciertos temas, queremos recalcar el hecho
que hemos mencionado hasta la saciedad en nuestras
páginas de En Rodaje, el éxito en los
festivales de cine no le significan nada al
espectador normal a la hora de
tomar una decisión de entrar a ver una película.
Sea la
razón que sea, la realidad en este caso es que
"financiar" una película (la especialidad de Dynamo)
es muy diferente a "distribuir" una película y la
primiparada la están pagando a un precio astronómico
y preocupante. Y lo peor de todo, es que éste
siempre ha sido el talón de aquiles del cine
latinoamericano en general y del colombiano en
particular.
Resumen final
No hay
mucho qué añadir a lo que ya se ha dicho. A pesar de
lo que piensan muchos, el cine sigue siendo
primordialmente un negocio más que un arte debido a
los altos costos de producción y a la falta de
rentabilidad. Si se quiere continuidad se tiene que
llegar a un balance entre costo/beneficio para
aminorar o eliminar las pérdidas. Mientras el cine colombiano no se
encuentre respaldado por
convocatorias más equitativas y una mentalidad más
abierta de parte del Consejo de Cinematografía,
donde se le ponga la misma o más atención a la
distribución que a la producción, donde los malos
resultados del pasado se analicen cuidadosamente
para no reincidir, seguiremos repitiendo los mismos
desastres económicos año tras año, que han sido la
triste tradición del cine colombiano durante toda su
historia.
julioluzardo@cinecolombiano.com
COMENTARIOS:
Fecha: Enero 24, 2011
Nombre: Elena da silva
Correo Electrónico:
lauracinesilva87@gmail.com
A
pesar de que tengo una gran admiración por
Julio Luzardo y su constancia en el análisis
del cine Colombiano, creo que el reporte es
bastante pesimista, y uno de los comentarioa
que hay es cierto, tal vez es mejor hacer una
buena película que 10 malas. El cine no es
para hacer plata o dar mensajes solamente es
para lo que cada quien haga de el, SI creo que
es prudente reevaluar los costos de la
producción y dedicar una mayor cuantia a la
distribucion, de hecho: generar nuevas formas
de distribución. En salas es muy dificil
competir con el monstruo hollywood, pero es
posible que si somos tan creativos para
financiar las películas, deberíamos serlo para
distribuirlas. A mi juicio el balance de cine
del año pasado se raja en cifras pero se
rescata en contenidos, no es para que le guste
a todo el mundo.
Fecha: Enero 18, 2011
Nombre: Nestor Font
Correo Electrónico:
tender_max@yahoo.com
Como humilde consumidor...creo que el cine
colombiano no es malo sino pesimo...
El problema no es producción ni preproducción
como sustedes quieran llamarle... El problema
es argumentos... Las historias son malas con
ganas, tonterias, bobadas, superficialidades y
sobre todo, coloquiales...
Cuando será que habrá un argumento universal,
de peso...
Los guionistas como que piensan que los que
ven cine son tontos...que tienen que tragarse
cualquier basura que pongan... No, trabajen,
investiguen, estudien, argumenten... Es mejor
que hagan una sola pelicula en 5 años que sea
espectacular y no 700 peliculas de pesima
calidad...
De acuerdo con el artículo...
Nombre: anthony blandon
Correo Electrónico:
superlider@hotmail.es
el cine colombiano es la esperanza de nuestros
jovenes actores profesionales y naturales,es
la fuerza de la paz en colombia.
Nombre: Carlos
Mario Pineda
Correo Electrónico:
fotogramasalaire@hotmail.com
Es clara la exposición de su argumento, aunque errado por completo: usted
mismo lo acepta: si el cine es un arte no es -necesariamente- para
entretener. Que le haya gustado La estrategia del caracol y no otras obras
como Satanás, La sombra del caminante, El vuelco del cangrejo, Retratos en
un mar de mentiras, La vendedora de rosas o La sociedad del semáforo no
implica que sean malas películas. Si revisa con cuidado notará que entre
las
más de 250 películas Hollywood-año, se repiten los mismos temas entre 30 y
60 películas: romances, intrigas, acción, espionaje...reiteradas...
¿Quién dictamina qué se
"manda a recoger"? ¿Sabe cuántas películas sobre
el
nazismo se estrenaron el año anterior? ¿Sabe cuántas sobre la guerra en
toda
Europa: España, Italia, Polonia, Francia, Rusia...se hicieron? ¿Conoce las
cifras sobre las dictaduras en el cono sur? ¿ha visto sobre inmigrantes en
USA o de África a Europa?
Estoy
de acuerdo en que una cosa es lo que se produce
y consigue
taquilla y otra, muy distinta, lo que escribe la historia del cine
nacional.
Carlos Palau puede pontificar sobre su obra con total libertad pero que él
mismo elogie productos como Hábitos sucios o El sueño del Paraíso no los
hace ni medianamente buenos.
Se
ha comprobado que no es necesariamente la
conexión con el público lo que
hace el mejor cine y la formación de ese público no se logra con productos
como los de Dago García-Trompetero, ni Los maridos en vacaciones o los
taxistas millonarios...muchos recuerdan La langosta azul (aun sin haberla
visto) ¿Cuántos buscarían ver La virgen y el fotógrafo?
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