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El Encanto de
las Telenovelas Brasileras
Por Javier Santamaría
Corrían los años ochenta cuando tímidamente
irrumpieron en la pantalla chica colombiana los
melodramas hechos en Brasil, en ese tiempo el
terreno estaba ampliamente abonado por las
telenovelas mexicanas y venezolanas, rivalizando
ambas por ganarse la simpatía de la tele audiencia.
Poco conocíamos del producto carioca, de sus
actores, de sus historias, pero no fue necesario que
pasara mucho tiempo para que la telenovela brasilera
se convirtiera en un rival de cuidado, pues logro
con su encanto cautivar a la tele espectadores que
sucumbieron ante producciones como “La esclava
Isaura” ( primera versión), “La Mestiza”, “Dancing
Days”, “Loco Amor”, “Ronda de piedra” entre otras,
con las que la extinta programadora Cinevisión se
apunto un verdadero acierto. Paralelamente los
televidentes empezaron a inquietarse por conocer
detalles de la trayectoria y vida de actores y
actrices brasileras como Fabio Júnior, Lauro Corona
(q.e.p.d), Antonio Fagundes y Gloria Pires.
Quizá lo que más llamo la atención fue el despliegue
casi cinematográfico en una telenovela, las
historias distantes del clásico melodramón producido
en México y Venezuela. El único talón de Aquiles fue
sin duda el regular doblaje al español, que por esa
época se hacia en Venezuela y que por lo general
aniquilaba la esencia original de los puntuales y
cuidados diálogos.
Por esos avatares de las licitaciones de la
Televisión Publica, la programadora Cinevisión,
abanderada en el posicionamiento de la telenovela
brasilera, quedo por fuera varios años, periodo que
unido a la protesta de la asociación de actores
colombianos ante la mengua drástica de sus
posibilidades laborales, gracias a la reducción de
la cuota del producto nacional en la parrilla
televisiva por el exceso de telenovelas extranjeras,
terminaron por casi desterrar el producto brasilero
de la pantalla chica nacional.
Años más tarde reaprecio en la televisión colombiana
una telenovela brasilera que venia con el
antecedente de romper record de sintonía en su país,
se trataba de una historia de época que
entremezclaba, humor, intriga, realismo mágico
llamada “Roque Santeiro”, un retrato de la
idiosincrasia carioca, que se presento en formato de
serie los sábados y domingos, estrategia que resulto
perjudicial y propició que pasara sin pena ni
gloria.
De ahí en adelante, los canales nacionales UNO y A,
no se arriesgaron más con producciones brasileras y
le siguieron apostando a los melodramas mexicanos y
venezolanos.
Cuando se inauguraron oficialmente los llamados
Canales regionales, gracias a la propuesta
programación cultural para la cual fueron
inicialmente estructurados, se generaron altibajos
de sintonía y notables perdidas económicas, por lo
que como paliativo, fue necesario darle entrada al
producto más comercial y rentable del medio
televisivo: la telenovela.
Canales regionales como Teleantioquia y Telepacifico
no dudaron en adquirir producciones brasileras como
“La próxima victima”, “El Rey del ganado”, “Por
amor”, con buena receptividad, pero esta vez, el
poco apoyo de la industria regional aboco a las
pequeñas programadoras a desaparecer y las que
lograron sostenerse, aun sobreviven gracias al apoyo
de la Comisión Nacional de Televisión y con
programación básicamente regional, en la que son
abanderados los noticieros.
El canal A persistió con una telenovela brasilera en
su afán de competirle desventajosamente a los recién
inaugurados canales privados. Se trataba de las
producciones “Terra Nostra” y “El Clón”, de
resonante acogida en el ámbito latinoamericano, pero
que como cosa rara aquí no funciono, esencialmente
por la enorme brecha generacional durante la que ha
estado ausente la telenovela brasilera de la
televisión colombiana. En segunda instancia, tras la
reestructuración del llamado Canal del León, Canal
Caracol adquirió “El clón”, pero con muy pobres
expectativas y tras casi tres años de haberse
emitido parcialmente, la ubico por “decencia”y
cortesía con los televidentes seguidores de la
misma, en un horario indigno.
Para nadie es un secreto que la telenovela
colombiana tomando ciertos patrones del melodrama
brasilero, sin llegar al plagio, forjó su propia
identidad, haciéndose única dentro del gran
conglomerado del melodrama latinoamericano, además
de convertirse en la madre y pionera de la llamada
Telenovela-comedia. Por eso me extraña sobremanera
que se diga por parte de los zares de la televisión
colombiana que la telenovela brasilera ya no cala en
el gusto de la tele audiencia colombiana y que estas
siempre estarán sujetas a ser relegadas por las
mexicanas.
Una premisa cuestionable y que solo sirve para
justificar actualmente la exagerada cantidad de
telenovelas mexicanas en nuestra televisión, a
cuenta de los convenios que sostienen los canales
privados con las grandes productoras aztecas.
He tenido la oportunidad de ver tres telenovelas
brasileras de reciente producción y solo puedo
concluir que indiscutiblemente siguen siendo las
reinas del melodrama mundial, seguidas muy cerca de
nuestras telenovelas colombianas y no estamos
pecando de engreídos: “ A Dios lo que es de Dios y
al Cesar lo que es del Cesar”.
Se trata de las producciones: “El color del pecado”,
“La esclava Isaura” segunda versión y “Pimienta con
chocolate”, en la que queda sentado el amplio bagaje
y versatilidad de la televisión carioca en la
producción de telenovelas.
La primera es básicamente un culebrón clásico, muy
en la honda mexicana, con un aderezo de irreverente
humor, que de repente se hizo para contrarrestar la
insipiente inquietud que han despertado algunas
telenovelas mexicanas presentadas en Brasil por la
contendora de O Globo Tv.
La segunda un refrito del viejo éxito de los
ochenta, esta vez producido por una televisora
independiente, pero destacable en todos los
aspectos, actualmente la emite para Colombia el
canal capitalino CITY TV.
"Pimienta con chocolate”, es una simpática historia
de época salpicada de romanticismo, humor, muy
buenas interpretaciones y una impecable factura.
Escrita por Walcyr Carrasco, la protagonizan Murilo
Vinicio (El Clón) y Mariana Ximenes (Siete mujeres).
He de recalcar que el doblaje es excelente, nadie
puede negar que los estudios mexicanos son lideres
en esta materia y han logrado mantener la esencia
original de los diálogos y los actores que prestan
sus voces empatizan y viven con cada uno de los
personajes.
Esta telenovela mantiene el encanto de las
producciones de otrora, las mismas que en la década
de los ochenta cautivaron a la tele audiencia
colombiana, siempre habida de propuestas arriesgadas
y de gran calidad.
Por eso la categórica premisa que pordebajea el
culebrón y lo supedita a historias insulsas, traídas
de los cabellos, plagadas de estereotipos y
antivalores a cuenta de que los televidentes
supuestamente se sientan frente al televisor solo
para entretenerse con basura y chatarra televisiva y
no contemplan siquiera la opción de discernir,
juzgar y contemplar reclamar otros aspectos
distintos que retribuyan en su provecho, ya esta
mandada a recoger, si todavía ustedes señores
productores, libretistas y presidentes de canales,
no lo han advertido.
Mis apreciados televidentes está por demás decir que
ustedes tienen derechos y se merecen alternativas y
variadas opciones en materia de melodramas.
¡Exíjanlas!. |