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¿Se
está cumpliendo con el espíritu de la Ley de Cine?

por
Julio Luzardo
La ley
de cine creada en el 2003, que venia a llenar el
vacío que dejó Focine casi una década
atrás, es una
ley muy amplia que se puede manejar de muchas
maneras. Sin embargo, se ha estancado en unos
principios básicos que no se han vuelto a cuestionar,
estudiar o análizar. En este momento, donde
existe una crisis inigualable por el lado económico
y unas señales muy claras de que la situación en
lugar de mejorar, se va a empeorar a unos niveles
insospechados, los medios oficiales intentan justificarse con unos
pequeños éxitos en festivales de cine fuera del
país. A la larga, el
mejor premio para cualquier película
y especialmente para una
posible industria, es
la masiva asistencia y apoyo de su público, como
sucedió en el 2006 y 2007. Al no contar con este
soporte fundamental, cualquier cinematografía se
muere y deja de existir. Creer que unos premios
insignificantes pueden generar un público
entusiasta y fiel, es
estar en el lugar equivocado...
¿Las
convocatorias son la solución?
Desde
un inicio se adoptó el sistema de convocatorias
dentro de las diferentes etapas de la producción de
una película, tales como guión, producción,
posproducción y promoción. En
otras palabras se dejó todo al azar y a los
gustos personales de unos jurados, basicamente
extranjeros que no conocen el país, sus costumbres o
sus posibilidades, y se olvidó que el cine es un
producto supremamente complejo y arriesgado desde el
punto de vista económico, que necesita de gran
solidez en sus propuestas y no puede estar amarrado
a los caprichos de unas personas que no entienden el
problema a fondo. En más de seis años han sido pocos
los cambios que se le han hecho a la fórmula básica y jamás se ha evaluado
seriamente su verdadero impacto. No se ha
cuestionado si los fondos están bien o mal
invertidos y si están cumpliendo con el espíritu en
que fue creada la Ley, que era el fomento de la
industria.
La respuesta
segun Proimágenes y la Dirección de Cinematografía
Para
los dos entes que manejan el dinero de la Ley,
Proimágenes en Movimiento y la Dirección de
Cinematografía del Ministerio de Cultura, el dinero
recopilado se ha repartido eficientemente de la
siguiente manera:
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BALANCE RECAUDOS DEL FDC DESDE 2003 AL 2009 |
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No. |
Monto en millones |
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Producción
de: |
Largometrajes |
46 |
18,800 |
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Documentales |
49 |
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| |
Cortometrajes |
57 |
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Posproducción
de: |
Largometrajes |
22 |
2,400 |
|
Promoción
de: |
Largometrajes |
51 |
4,120 |
|
Escritura
de: |
Guiones
de ficción |
72 |
861 |
| |
Guiones
de documentales |
8 |
|
|
Desarrollo
de: |
Largometrajes |
19 |
549 |
|
Formación de
Públicos: |
Proyectos |
49 |
1,027 |
|
Formación especializada
a: |
Universidades |
10 |
251 |
|
Participación en festivales, encuentros,
talleres… |
248 |
911 |
|
Lucha
contra la piratería |
|
|
1,800 |
|
Preservación del Patrimonio Fílmico |
|
|
4,520 |
|
Promoción internacional del cine colombiano |
|
|
413 |
|
Implementación y funcionamiento del CIREC |
|
|
520 |
|
Investigación en el sector cinematográfico |
|
|
10 |
|
Formación |
|
|
678 |
| |
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TOTAL:
|
631 |
36,860 |
Aquí se nota que lo único importante para el FDC es
el número de proyectos (631) y la cifra total
($43.700 de donde se descuenta el 10% de manejo que
recibe Proimágenes y $2.470 para imprevistos y
futuras convocatorias).
Para
Proimágenes, Mincultura y el FDC, esta
inversión ha dado como gran resultado los que para
ellos son
importantísimos premios internacionales que se
reseñan en el
Boletín Especial de Pantalla Colombia del 2 de
Abril de 2010. Sin embargo, las catastroficas cifras
de taquilla, el poco futuro económico del sector y
la reticencia del público ante el cine nacional,
indican que no todo es como lo pintan...
El verdadero
balance del FDC
Sin
demeritar lo que se ha hecho en estos años con el
dinero invertido, nos parece importante destacar
varios problemas que en nuestra opinión están
ayudando a poner en duda la escogencia de temas, la forma de seleccionar
proyectos, la falta de continuidad en la exhibición/distribución,
las demoras y evidente inexperiencia en la
producción y otros factores que han sido en parte los
causantes de la preocupante zozobra en la taquilla.
Primero
que todo, el desastre económico del cine colombiano
ya es ampliamente conocido por todos. Desde la
exhibición de la desagradable y sangrienta Perro
Come Perro, el cine colombiano ha sido
basicamente un rosario de cintas que han ido cayendo
una tras otra en el hueco negro de las
estadísticas... con la notable excepción de In
Fraganti de Dago García a finales del 2009. La señal es
supremamente clara e inconfundible: el público
quiere ver otro tipo de cine. Además, el gran
contraste con las
gigantescas taquillas del cine de Hollywood lo
reconfirman. El público está hasta la coronilla de sangre,
angustia, dolor, violencia y pobreza, que de eso
tienen bastante con la dosis diaria de los
noticieros y la exaltación de la cultura narco, que
le llega gratis a través de la televisión
nacional. Pero cuando de pagar se trata, el público
prefiere algo diferente y eso lo vemos reflejado
claramente en las estadísticas.
Los
resultados frente al público colombiano
En los
años que ha estado funcionando la Ley, de 57
largometrajes estrenados, sólo 13 han tenido apoyo
del FDC en la producción/posproducción y 16 en
la posproducción, logrando una cifra de $6.620 millones
del total de $21.200 entregados hasta el momento por
concepto de premios en las
convocatorias. Esto significa que solamente se ha
ejecutado el 31.22% de lo invertido en seis años.
Tomando en cuenta muchos factores como costos de
producción, entradas por taquilla, premios ganados,
etc., etc., se calcula que solamente 3 de estas 29
películas dieron alguna
insignificante ganancia por encima de su costo de
producción y que las restantes 26
perdieron aproximadamente entre $7,000 a $12,000
millones de pesos en conjunto, que a fin de cuentas
es el verdadero resultado en blanco y negro de esta forma de fomento
cinematográfico. Estas cifras en rojo no las cubren la
Ley de Cine ya que es responsabilidad directa de
cada uno de los productores y los inversionistas que
creyeron en los sueños de la Ley.
La falta de
rigor en el cine colombiano
Obviamente, nadie puede
adivinar los gustos
impredescibles del público
cinesta, aquí o en cualquier parte del mundo. Pero
hay ciertos indicativos y
experiencias generales que ayudan a
reducir el riesgo y por
eso los estudios de Hollywood planean la
distribución y exhibición de sus películas con dos o tres años de
anterioridad, asegurando fechas exactas de estreno de sus
cintas y calculan sus entradas
hasta con un 5 a un 20% de margen de error.
Además, el cumplimiento es estricto, como debe ser
cualquier negocio serio. En contraste, aquí en
Colombia lo único cierto son las fechas de entrega
de los premios del FDC, pero nadie se atreve a
pronosticar cuando estos proyectos lleguen a las
pantallas o cumplan a cabalidad con el
amplio plazo
de tres años para la entrega que exigen las reglas
de las convocatorias y muchísimo
menos cuentan con algun
estimativo sobre las posibles entradas por taquilla.
En este punto los sueños inalcanzables o equivocados son el plato del día.
De
hecho, en Colombia los únicos que cumplen con los
parámetros profesionales de producción de una
película, son los "veteranos" que ya llevan varios
largometrajes en su haber y saben el riesgo de
producir una película en el país. El mejor ejemplo es Dago
García con su película anual, que la filma a mitad
de año y la estrena cumplidamente el 25 de Diciembre
todos los años. A su vez, Camila Loboguerrero es la
única ganadora de la convocatoria de producción del
2007 que ya exhibió teatralmente su película
y la estrenó hace más de año y medio. De los
otros 9 proyectos ganadores del 2007 sólo se tiene
noticias de La Sociedad del Semáforo,
que supuestamente se estrena a mediados de año,
justo antes de que se cumplan los tres años del
límite de su contrato con el FDC.
¿Y qué pasa con los otros 8 proyectos que se
deberían haber terminado antes del mes de Octubre de
este año?
¿Por qué se
demoran tanto los ganadores de las convocatorias?
Al
observar los casos ejemplarizantes de productores
como Dago García, CMO Producciones, Harold
Trompetero, entre otros, una película colombiana no
se debe demorar más de 8 meses a un año máximo para
estar lista para exhibir. Además, se supone que uno
de los factores que deben tener en cuenta los
jurados de las convocatoria del FDC es precisamente
el de escoger proyectos que demuestran su solidez, que están practicamente
listos para rodar y solamente necesitan esa
importante inyección de dinero del premio para
empezar. Un buen ejemplo es el de Harold Trompetero,
ganador en el 2009 con su proyecto Locos, que
se empezó a rodar a las pocas semanas de recibir el
premio y ya en este momento debe estar en su última
etapa de posproducción. Y eso que apenas se están cumpliendo
los seis meses de haber recibido el premio!
Sin
embargo, para una buena parte de los ganadores de
las convocatorias, el tiempo no parece importarles
mucho ya que casi el 70% de los proyectos ganadores
en los más de 6 años de la Ley están por verse...
algún día. Hay casos tan singulares como el de
la película Los Colores de la Montaña, que
fuera de ser un proyecto supremamente sencillo y sin grandes
pretensiones de producción, no solamente ganó un
premio de producción y posproducción del FDC en el
2006, y otro
de Ibermedia en el 2007, y hasta le sobró tiempo para
presentarse y ganar el premio Cine en
Construcción de San Sebastián en el 2009, lleva más
de medio año
de incumplimiento con su entrega de copia
final en 35mm al FDC. De Nacidos Bajo el
Fuego, premiado en el 2005, no se sabe nada
oficialmente. Igualmente, los dos
documentales ganadores del premio de posproducción
del 2008, Sonido Bestial y Biblioburro,
que deberían haberse terminado antes de finales del año
pasado, hasta ahora tampoco se sabe nada. Así que
nos preguntamos: ¿Quién está encargado de fiscalizar
estas anomalias?
¿Qué pueden
hacer Proimágenes, Mincultura o el CNACC?
Estas
tres entidades, especialmente el CNACC o Consejo de
Cinematografia, pueden hacer mucho, pero se ve
claramente que no comprenden o no quieren ver el grave peligro de su
desidia o su falta de atención. Lastimosamente, lo que en un inicio fue lo
mejor de la Ley, que por primera vez en la historia
de nuestro cine se logró sentar juntos en la misma mesa
a exhibidores, distribuidores, directores y
productores de cine, ahora se ha visto pobremente
representado por personas que no tienen la fuerza,
la experiencia, el verdadero respaldo de sus gremios o el conocimiento
básico necesario para tomar decisiones radicales en
momentos cruciales como los de ahora.
Por experiencia propia, sabemos
que el Consejo sólo se mueve por la voluntad directa
de Proimágenes, respaldada por
la Dirección de Cinematografía de Mincultura, que tienen muy bien trazados sus lineamientos
burocráticos de no hacer sino lo estrictamente
necesario. El
Consejo Nacional de Cinematografía o CNACC, con muy pocas reuniones anuales y unos
supuestos "representantes" con un casi nulo
conocimiento de las necedidades del
gremio, no actúa como el ente independiente que exige la Ley 814.
Conclusión
Ante
estas realidades, consideramos que la Ley va de mal
en peor. Es claro que no está sirviendo de fomento para la
industria porque no se está creando una estructura
fuerte para el futuro. Simplemente se están
administrando unos fondos que se le entregan casi a
cualquiera, sin importar la experiencia o la falta
de la misma. Al no tener mecanismos adecuados, la
mayoría del cine que se está produciendo no tiene el
respaldo necesario de la Ley y el apoyo es mínimo.
Al no darles una pequeña inducción a los jurados
extranjeros o no tener los premios catalogados de
acuerdo a experiencia y trayectoria, el cine
colombiano se está llenando exageradamente de
"óperas primas" (el 78% de los proyectos escogidos)
que sirven más de campo de experimentación para primiparos que
de proyectos significativos para el futuro del cine
colombiano. A la larga, estamos continuando el mismo
camino tortuoso, inconstante y lleno de
incertidumbres que empezó con María en el año
lejano de 1922...
COMENTARIOS:
Fecha: Junio 23, 2010
Nombre: Jaime salcedo
Si bien hay indicadores de qué es lo que la
gente quiere ver, me gustaria simplemente
aprovechar este espacio para afirmar esta
convicción que tengo : El proposito del arte
en todas sus formas no es darle gusto a su
publico y alienarse a los gustos de la masa,
sino precisamente confrontarlo a la posicion
del artista y a su sensibilidad. Es
precisamente porque el artista es ´´el otro´´
para el publico que el arte permite una forma
de interaccion enriquesedora.
Por otro lado, en este tipo de industrias
culturales, se observa que no solo la demanda
modifica y por asi decirlo determina lo que
debe ser la oferta, sino que la misma oferta
influye en los gustos y espectativas del
publico. El publico ve lo que le proponen y
desarroya un gusto en función de esa oferta.
Otro factor que me parece influir
evidentementte en las taquillas son las
campañas de promocion que en algunos casos,
sobrepasan el presupuesto de la producción.
¿No sera que la crisis del cine nacional
frente al importado es también una cuestion de
promoción?
Nombre: Juan Tcherassi
Correo Electrónico:
registro1000@yahoo.com
Todo lo que se dice es cierto y estoy de
acuerdo, pero también se debe tener en cuenta
que la experiencia en esta clase de trabajos
es importante, pero entonces dónde quedamos
los nuevos realizadores audiovisuales porque
si bien es sabido que en este país no tenemos
muchas oportunidades en este campo si no
estamos en la grandiosa rosca de los medios y
si logramos entrar nos mata la inexperiencia,
un poco más de solidaridad con lo nuevo porque
los celos profesionales hacen que sigamos
estancandos en materia de cine.
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(Nos interesa mucho sus
opiniones, pero nos reservamos el derecho de
publicar sólo lo que editorialmente consideramos
que sea correcto y no contenga opiniones o
palabras ofensivas de carácter personal)
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