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Sergio Cabrera
pone fin a su etapa de cine político
Por
Yolanda Blázquez
(publicado por EL PAIS de Madrid el 7 de Marzo de
1999)
La última película
del director Sergio Cabrera (Medellín 1950) se
estrenó en Colombia oportunamente, el pasado 25 de
diciembre. Gobierno, director y exhibidores pactaron
la fecha de presentación de Golpe de Estadio cuando
era necesario reforzar el proceso de paz que se
gestaba en el país. La película "no hizo mucha
gracia a la derecha" y se acusó de maniqueísmo al
director, también diputado por el Partido Comunista.
Sergio Cabrera prepara estos días, en Madrid, el
montaje del filme para su estreno en España, todavía
sin fecha. Esta nueva versión, con 20 minutos menos
que la original, le ha permitido madurar el proyecto
original: retratar las vicisitudes de un pueblo
colombiano en el que conviven todos los bandos de la
guerra cívil, paralizada por un partido de fútbol de
la selección. El filme es una coproducción de
Italia, Colombia y España, y sus protagonistas son
45 actores, entre los que están Emma Suárez y Raúl
Sender.
Golpe de Estadio es
una historia en tono de comedia que a priori
presenta matices muy localistas, ya que la acción se
desarrolla en una aldea, pero son simbólos que
universalizan la acción. El pueblo es Colombia y
cada uno de sus personajes representa las partes de
una guerra que Cabrera ve "absurda" y alimentada por
la comunidad internacional "por intereses en el
narcotráfico y el petroleo", explica. El director
dice que la película habla de la paz y de la
dignificación de los enemigos, "a los que se aprende
a respetar conociéndolos".
Sergio Cabrera se
vio obligado a interrumpir el rodaje de la película
durante 15 días por las amenazas de muerte que
recibió del Ejercito y la guerrilla. "Rodamos entre
febrero y mayo de 1998. Pedimos permiso de rodaje a
todas las partes en conflicto y aún así no nos
libramos de las amenazas". Sin embargo, el director
ya está acostumbrado a problemas en los rodajes. La
película que le dio a conocer internacionalmente, La
Estrategia del Caracol (1994), tardó en rodarla
cuatro años. Casi se arruinó como productor, aunque
recuerda que este filme, reconocido en los
festivales de Valladolid, Venecia y Berlín, le
permitió seguir dirigiendo películas.
Una nueva etapa
Pero, para Sergio
Cabrera, Golpe de Estadio supone ante todo el fin de
lo que él llama un ciclo, una serie de filmes en los
que siempre ha abordado, más o menos explicítamente,
la situación política actual de Colombia. "Quiero
empezar a tratar temas que tienen más que ver con el
ser humano, con sus miedos y angustias", recalca.
Desde su primera
película, Técnicas de Duelo (1989), a la Estrategia
del Caracol (1994) y Aguilas no Cazan Moscas el
cineasta colombiano ha filmado la situación de su
país. Sólo en Ilona Llega con la Lluvia (1996),
basada en la novela homónima de Alvaro Mutisy en la
que trabajó con Imanol Arias, eligió presentar otra
época en la que también dejaba pistas políticas. "Es
la película que me permitió no ser fiel a mí mismo".
Quizá por sus experiencias, que le llevaron a Pekín
10 años como militante de la Guardia Roja y a ser
activista en el Ejercito Guerrillero de Colombia, se
ha dicho que su mirada cinematográfica es social.
La nueva etapa que
quiere empezar Sergio Cabrera, que siempre ha rodado
a partir de guiones ajenos y con actores extranjeros
y colombianos, la ha apadrinado el premio Nobel de
Literatura Gabriel García Márquez. Junto al
escritor, Cabrera prepara guiones (La Siesta del
Martes, Los Funerales de la Mamá Grande) con los que
quiere dejar de considerarse alguien que está
empezando en el cine, a pesar de llevar casi 40 años
dedicado a un oficio que le enseñó José Luis Borau.
Dice que, por primera vez, se plantea escribir
guiones y hacer gala de su miedo a perder la
sensibilidad para arriesgarse en nuevos proyectos.
"Si no quieres
quedarte al margen de la industria tienes que formar
parte de ella, pero los contratos que se firman, las
distribuciones y los plazos de rodaje van en contra
de mi concepción del proceso creativo", sentencia
Cabrera. Dice que la única receta posible para la
defensa del cine latinoamericano ante las
superproducciones estadounidenses es la unión, la
formación de un bloque del cine de todos los países,
además de las coproducciones.
Las películas de
Cabrera son rentables en taquilla, en su país e
internacionalmente. El director intenta hacer
cálculos de futuro sobre la acogida de Golpe de
Estadio en España y formula: "Espero que la película
se vea no por solidaridad con el cine
latinoamericano, sino porque sea realmente buena". |
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