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La Era de los
Refritos
Por
Javier Santamaría
Crónica de un declive anunciado.
Nórida Rodríguez, actriz colombiana catapultada a la
fama con su memorable actuación en la telenovela
vespertina "Lola Calamidades" de la autoria de Julio
Jiménez, de la que se hizo una nueva versión años
más tarde protagonizada por Fernando Allende y
Marcela Gallego llamada "Dulce Ave negra", que paso
casi desapercibida, ahora RTI internacional planea
hacer una tercera versión, ¿Será que aguanta?
No son minoría los televidentes latinoamericanos que
nos cuestionamos porque la televisión atraviesa por
una nueva y detestable era de refritos, para que
suene más chic, de “remakes”, fenómeno que se
mantiene como producto de una fórmula facilista,
pero contraproducente, en casi todas las televisoras
del mundo y que invita a replantearnos seriamente
que pasa en verdad.
Los grandes zares de la televisión latina tienen la
convicción de que volver a producir grandes éxitos
televisivos de antaño es algo en principio cómodo y
muy rentable, que limita el riesgo de presentar
historias desconocidas bajo la incertidumbre del
éxito o del fracaso, pero de repente con
planteamientos de vanguardia osados, surgidos de la
inventiva de los noveles libretistas, esos que aún
andan en busca de una oportunidad, excluidos sin
razón del circulo impenetrable y añejado que
conforman quienes manejan los actuales estándares
creativos; Hay excepciones, es verdad, pero aún
mantienen cierta dependencia de la formula del
refrito.
No se puede negar que la estrategia funcionó en una
época y simulo un ciclo dorado para televisoras como
VENEVISION, RCTV y la misma TELEVISA, pero el
fenómeno dejó irremediablemente sus estragos,
representado en un declive paulatino y contundente
del llamado melodrama clásico venezolano, fenómeno
similar que vive actualmente México y que
repercutirá de igual manera en Colombia, si
productoras internacionales como RTI, y los canales
privados se obstinan en seguir empleando el
cuestionado remake. No hay derecho a que se hagan
tres y cuatro versiones de una misma historia con el
talento que abunda y no se apoya.
TELEVISA hace esfuerzos ingentes por detener el
declive de su rancia telenovela clásica echando mano
de cuanto libreto exitoso se da a nivel
internacional, para de inmediato “adaptarlo” (
hacerlo añicos), esperanzados en que como su versión
original, sea también un boom.
Podría concluirse aparentemente que esta importante
cadena televisiva ha empezado a revaluar la ligera
teoría de que los televidentes mexicanos son
incapaces de asimilar algo diferente al culebrón
clásico y que por esa misma circunstancia nunca se
cansaran de ver generación tras generación el
refrito de “Los ricos también lloran” o de “Colorina”,(por
nombrar algunas producciones), prueba aparente de
ello es su plena incursión en la llamada
telenovela-comedia con adaptaciones de libretos
colombianos( “Pedro el escamoso”-Juan Querendón,
-“Yo soy Betty la fea”-la fea más bella) y algunos
libretos argentinos, pero ¿ en verdad son exitosas
estas adaptaciones?, el caso es que se manejan
cifras de audiencia y concluyen al final de las
mismas, que éstas superaron la versión original,
pero “del dicho al hecho, hay mucho trecho”.
Si bien es cierto que Cadenas como TV AZTECA en su
afán de embestir a su teso contendor TELEVISA, tuvo
el propósito de romper paradigmas y en un intento
loable llevo a la teleaudiencia mexicana melodramas
vanguardistas, en principio versiones originales de
tremendos hits telenoveleros colombianos como “Café
con aroma de mujer”, telenovelas contemporáneas de
producción propia como “Nada Personal”, “Mientras
haya vida” y adaptaciones especiales como “Mirada de
mujer”, desistieron prematuramente de su empeño de
educar el gusto viciado de sus televidentes y han
vuelto a retroceder al esquema del culebrón clásico,
abocados por las temidas marcaciones de sintonía,
que ratifican que cincuenta años viendo lo mismo,
les ha generado una dependencia crónica que les
impide aceptar telenovelas de vanguardia o de
ruptura, pero TV AZTECA debe tener en cuenta que la
gota al fin rompe la piedra, porque cae y cae, y
cae, lenta pero persistentemente. Algunos amigos
mexicanos me comentan que ese estigma prefabricado
es puro “cuento chino”, pues por cable se transmiten
telenovelas colombianas, argentinas y brasileras que
gozan de gran aceptación como el caso reciente de la
miniserie “Sin tetas no hay paraíso”.
Cabe preguntarse, ¿Donde están los escritores
mexicanos de telenovelas?, pues de que los hay, los
hay y muy buenos, ahí tienen el referente del nuevo
cine mexicano, si ese mismo estilo de historias se
plasmaran en la pantalla chica en un tono de
melodrama moderno, otro gallo les cantaría.
Sencillamente deben evolucionar sin temor hacia un
melodrama de vanguardia y darle un sitial diferente
al libretista de televisión, convertido con el
tiempo y a fuerza en mediocre adaptador, muchas
veces subyugado por los caprichos de un productor.
Vayamos ahora a nuestro propio caso, se reconoce que
la telenovela colombiana logró un sello único en
base al buen ejemplo del otrora melodrama Brasilero
y al riesgo tomado frente a las historias contadas
en televisión, se le impuso un estándar de calidad a
la producción, trabajado con los patrones del cine
(Guardadas las proporciones), eso si sin abandonar
nuestra propia idiosincrasia, siempre se contaron
historias distintas, llamativas, osadas, gracias al
talante de sus libretistas y el excelso soporte
histriónico de sus actores. Pero un buen día con el
cuento de la globalización y la homogenización del
melodrama, se establecieron alianzas de producción
bastante lesivas de la que surgieron cuestionados
híbridos melodramáticos, erigiéndose una era de
refritos que aun hoy sigue vigente, nutrida
esencialmente con las historias de Julio Jiménez y
el desaparecido Bernardo Romero Pereiro, con un
lenguaje dizque “más universal”, pero no pasan de
ser, a mi humilde parecer, remedos que dan grima en
el que intervienen actorcillos prefabricados
carentes de talento y dotados de mucha belleza
física.
Sin parcializarme, puedo decir que es el CANAL RCN,
quien se ha mantenido prudente con el manejo de los
remakes y le ha dado más apoyo a las historias
nuevas en los diferentes géneros melodramáticos,
también produce telenovelas por encargo para cadenas
como TELEFUTURA bajo los patrones solicitados, pero
ya constataron que esas producciones en nuestro país
no funcionan, sencillamente porque la impredecible
teleaudiencia colombiana maneja distintas ópticas
frente a la telenovela, es exigente y muy critica.
Canal CARACOL, por fortuna después de finiquitar sus
alianzas con Telemundo y RTI y tras algunos
dolorosos descalabros televisivos ha cavilado y
retoma aparentemente un lineamiento de producción
que nunca debió abandonar, obnubilado por un proceso
de internacionalización que desquebrajo lo
construido por tantos años, comprendieron que el
objetivo socarrado de esas alianzas era el de
neutralizar a la telenovela colombiana como tal,
absorberla y convertirla en un híbrido con tendencia
a desaparecer en poco tiempo.
Algunos “ beneficiados” de esta era de refritos han
sido ciertos actores que lograron catapultarse a la
televisión extranjera, cotizándose en el mercado del
culebrón a costa del menoscabo de su estilo de
actuación, por su lado los actores extranjeros,
cansados de ese esquema, tocan puertas en la
televisión colombiana atraídos por la fama de
excelencia, que pese a todo, aun mantiene el
melodrama hecho en Colombia. |
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