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Los Héroes no
Deben Parecerlo, Deben Serlo…
Por Javier Santamaría
Desde hace varias semanas los televidentes hemos
tenido la oportunidad de ver una versión del exitoso
reality musical “El Factor X”, titulada “la batalla
de las estrellas”, en el que un grupo de reconocidos
famosos de nuestra televisión integrado por
actrices, animadores, cantantes, comentaristas
deportivos, periodistas, reinas y humoristas, se
enfrentan noche a noche en un ameno duelo que les
brinda la oportunidad de lucir su versatilidad y en
especial sus dotes para el canto.
Como ya es sabido, la permanencia de los
participantes no esta dada necesariamente por el
talento y más bien tiene marcada influencia la
simpatía de la que goza cada uno de ellos entre los
televidentes votantes, y son los jurados quien en
ultima instancia orientan con sus comentarios y la
decisión final en sus manos, a conjugar una
eliminación con visos más sensatos.
En esta versión han salido a flote los egos súper
henchidos de algunos de estos héroes de la pantalla
chica, tan humanos y de carne y hueso como el resto
de mortales que no salimos en la TV, pero que por
defecto en ellos puede convertirse en un arma de
doble filo, desdibujar su imagen y de repente
mostrarlos sin los artificios propios del medio en
el que se desenvuelven.
¿Quién no conoce al señor Jota Mario Valencia?, creo
que en Colombia todos sabemos quien es este
caballero que en el año 1979, con una innegable
apariencia de recatado seminarista se inicio como
conductor de un espacio de entrevistas y a través de
los años ha ido consolidado una prolífica carrera
que lo ubica como uno de los animadores más
populares y queridos de la televisión colombiana,
¡un héroe! para muchos.
Ese héroe adorable, casi perfecto, de aparente gran
nobleza, se desmorono ante una respetable critica
que el señor Juan Carlos Coronel le formulo tras una
de sus presentaciones en “La batalla de las
estrellas” y en la que salió a flote la palabra “Karaoke”,
inadmisible, ofensiva e hiriente para el ego del
señor Jota Mario Valencia, quien no vacilo en
utilizar al día siguiente su espacio mañanero de
“Muy Buenos Días”, para ir lance en ristre contra el
señor Coronel, desmeritando sin piedad al artista,
al jurado y al hombre, ante los ojos de la vasta
audiencia que lo sintoniza, tan solo porque ya no
sabe ser humilde, ni acata con sabiduría una
critica, buena o mala.
Tan herido quedo el señor Jota Mario Valencia, que
lo que bien se contemplaba como una participación
“pa` mamar gallo un rato” y confraternizar, traspasó
los limites al plano personal, la animadversión que
actualmente siente por Juan Carlos Coronel es
mayúscula al punto de ubicarlo inmerecidamente en el
bando de sus enemigos y detractores. Cuándo Jota
Mario explico a los televidentes de su programa la
razón por las que según él se había “auto-eliminado”
del reality, rimbombantemente trajo a colación,
asistido por sus co-presentadoras, su amplísima y
polifacética trayectoria (¡qué ego tan inflado!),
con la socarrada intención de colocar al señor Juan
Carlos Coronel como un “Don nadie” y peor como el
pérfido de esta berrinchuda y egocéntrica historia,
según su propia versión, todo lo tenia fríamente
calculado y su pericia le permitió retirarse con la
frente en alto, como el caballero que es, obligado
por el sumo agotamiento producto del arduo trajín
que le implicaba su participación en el reality.
Nadie duda que Jota Mario Valencia es un gran
animador y presentador de TV, que su carisma
impostado o innato cautiva multitudes, pero
lastimosamente su henchido ego ha minado por
completo la humildad de ese pichón de presentador
con cara de seminarista que despertó inquietud en
1979. También es cierto que Jota, por más que se lo
proponga nunca llegara a cantar como un Juan Carlos
Coronel, ni a vender los discos que el artista
costeño ha vendido a lo largo de su trayectoria, “ A
Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del
Cesar” y esencialmente no basta parecer un héroe,
hay que serlo de verdad y demostrarlo con hechos
fehacientes y sinceros. |
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