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La
Maldición de Telemundo
Por
Merci del Toro
Un poco de trasfondo…
Telemundo es la segunda cadena de televisión en
español de los Estados Unidos – dependiendo
siempre de cómo esté comportándose Telefutura,
la "cadena hermana" de Univisión, en los índices
de audiencia del día. Telemundo le llega a más o
menos el 92% de la población hispano parlante
del país y es propietaria de 10 estaciones en
algunas de las áreas de mayor población hispana
de la nación. Por otro lado está Univisión, un
verdadero gigante de la comunicación en español
– con presencia en la televisión, radio,
Internet, y su propia casa disquera – la cual
llega al 97% de la población de habla hispana
del país. Su poderío es tal que se considera la
quinta cadena televisiva del país después de la
ABC, CBS, NBC y Fox. En ciudades tan importantes
como Los Angeles y Nueva York, por ejemplo, sus
noticieros y programas han logrado índices de
audiencia más altos que las cadenas nacionales
en inglés.
Telemundo es propiedad de NBC-Universal y su
mayor propósito es disminuir lo más posible la
gran diferencia en niveles de audiencia con su
rival Univisión. Su plan ha sido distinguirse
por producir el 100% de su programación en hora
"prime", la cual tiene que enfrentarse al bloque
casi invencible de telenovelas de Televisa que
presenta Univisión. Un artículo en Yahoo! News
del 24 de junio habla acerca de la más reciente
estrategia de Don Browne, el nuevo presidente de
Telemundo: incrementar el número de telenovelas
que produce con Argos Producciones de México,
además de comprar más programación hecha en
México. Según Browne, "si vas a estar en el
negocio de la televisión en español en los
Estados Unidos, lo mejor es estar en México".
¿Será esta nueva estrategia la salvación de
Telemundo?
Un fenómeno llamado Yo soy Betty, la fea…
Lo peor y a la misma vez mejor que le pudo haber
pasado a la televisión en español en los Estados
Unidos durante los últimos casi seis años tiene
nombres y apellidos: Fernando Gaitán, Beatriz
Aurora Pinzón Solano y Armando Mendoza. El
inesperado y arrollador éxito de la transmisión
de Yo soy Betty, la fea por Telemundo (otoño
1999 a mayo 2001) fue un verdadero oasis en el
desierto para los televidentes. Como el mismo
Gaitán alguna vez comentó, Betty contó la misma
historia de siempre en una forma diferente. Y no
fue solamente Betty, la fea la que vino a llenar
este vacío televisivo. También estuvieron ¿Por
qué, diablos?, La baby sister y Pedro, el
escamoso. ¡Qué placer era disfrutar estas
historias narradas inteligentemente, con
personajes creíbles, actuaciones de primera,
toques de humor y casi ningún elemento
melodramático del típico y aburridor novelón de
siempre! Pero, este oasis televisivo fue tan
efímero como los del Sahara. Después de Pedro,
el escamoso, las últimas telenovelas cien por
cien colombianas transmitidas por Telemundo
fueron Luzbel está de visita – a la cual le
cambiaron el título a Adrián está de visita para
no ofender las supuestas sensibilidades del
público, que se molestaría por la referencia a
Lucifer – y la mediocre Sofía, dame tiempo .
Los pactos – Caracol y RCN le venden el alma al
diablo por un par de pesos
El resultado del éxito de Betty y compañía fue
las alianzas entre Caracol/RTI – Telemundo y RCN
– Univisión. El acuerdo entre RCN y Univisión
relegó las telenovelas colombianas al horario de
las 5:00 p.m. en Telefutura (la susodicha
"cadena hermana" de Univisión) cosa de que nunca
compitieran con las telenovelas de Televisa que
Univisión transmite de 7:00 p.m. a 10:00 p.m.
todas las noches. Las únicas tres telenovelas de
RCN que han sido transmitidas desde entonces han
sido El intútil, La costeña y el cachaco y
Milagros de Amor. Después de esta última,
Telefutura ha transmitido dos producciones
venezolanas, Mi Gorda Bella y Juana, la virgen.
Según los rumores de pasillo, la exitosísima
Todos quieren con Marilyn no va a ser
transmitida por Telefutura después de que
termine Juana, la virgen. De las producciones
originales de Caracol, como Pecados Capitales o
La saga, no se ha visto, y aparentemente no se
verá, ninguna por Telemundo.
No debemos dejar de mencionar el desastroso
acuerdo entre Telemundo y Globo TV de Brasil. Su
primera y última co-producción, la versión en
español de la telenovela brasileña Vale Todo fue
un rotundo fracaso para Telemundo. Vale Todo fue
protagonizada por la mexicana Itatí Cantoral, el
peruano Diego Bertie, e incluyó un elenco de
conocidos actores colombianos (Consuelo Luzardo,
Alejandra Borrero y Agmeth Escaff), mexicanos,
peruanos, cubanos, y puertorriqueños. Lo
interesante, y ultimadamente fallido, de esta
producción fue que se grabó en Brasil y su trama
se desarrollaba en el país carioca. ¿Qué sentido
tenía ver todos estos personajes hablando en
español en medio de Río de Janeiro y otras
ciudades brasileras? El que la novela tuviera un
alto nivel de producción, como todo lo de Globo,
no pudo salvarla del fracaso ya que el casting
de la pareja principal fue realmente
decepcionante y la historia no funcionó contada
en español.
Borrando a Colombia del mapa – parajes y español
neutrales…
Las producciones de RTI y Telemundo son la otra
cara de lo que fueron Betty, la fea y sus
contemporáneas. Sus telenovelas son en su gran
mayoría refritos como Amor Descarado (grabada en
los estudios RTI de Miami); Pasión de Gavilanes,
La mujer en el espejo, y Te voy a enseñar a
querer (grabadas en Colombia); también están las
producciones "originales" como Anita, no te
rajes, grabada en Miami también.
Las nuevas telenovelas grabadas en Colombia
comparten una espeluznante característica – el
grandísimo esfuerzo del equipo de producción por
negar y obliterar toda referencia cultural y
geográfica a Colombia. ¡Es como si Colombia no
existiera! Para el televidente que sabe, le es
muy raro ver las placas de los carros en el
conocido color de las colombianas – pero les
falta un importantísimo detalle. Ninguna está
designada como proveniente de Bogotá, La Calera,
Manizales, Cali o Medellín. Los paisajes y la
arquitectura también son obviamente colombianos,
pero jamás nadie se refiere al nombre del pueblo
o ciudad donde se está desarrollando la trama.
Ningún personaje va a Bogotá, por ejemplo, sino
a "la capital" o "la ciudad". La música que
predomina en estas producciones es netamente
mexicana: corridos, rancheras y norteña. ¡No hay
piñata ni otro tipo de fiesta sin un mariachi a
cuestas! Las bebidas preferidas son el tequila y
las Margaritas. ¿Y el vestuario? Todo el mundo
en blue jeans, botas de vaquero y accesorios de
cuero. ¡Y cuántos caballos! Ni que fueran los
famosos spaghetti westerns de Sergio Leone…
Y no se nos puede olvidar el importantísimo tema
del "español neutro". El anterior presidente de
Telemundo, Jim McNamara (nacido y criado en
Panamá de padres estadounidenses) tiene un
fervor casi religioso por el tema. Usted se
preguntará, ¿qué es el español neutro según RTI
y Telemundo? El español neutro para ellos es
conseguir borrar cualquier rasgo, acento o
entonación que distinga al actor como nativo de
cualquier otro país que no sea México. Por lo
tanto, es una equivocación llamarlo español
neutro – lo que quieren conseguir es el
"mexicano neutro". Bajo la excusa de
internacionalizar sus telenovelas, de que se
puedan vender y entender en todos los rincones
de habla española y de que también tengan un
"sonido" familiar para los televidentes
mexicano-americanos, las producciones de RTI y
Telemundo no tan solo le exigen a sus actores
que hablen de esta manera sino que excluyen todo
tipo de coloquialismos de sus libretos. Por
ende, ningún actor contesta el teléfono diciendo
"aló" sino "bueno", nadie maneja un carro sino
un coche o automóvil. ¿Cómo entonces pudo la
colombianísima Yo soy Betty, la fea triunfar no
tan solo en todos los países de América Latina
donde se transmitió sino que también arrasó en
LA MADRE PATRIA?
Sin embargo, esto del español neutro es más
fácil discutirlo que ponerlo en práctica. Por
ejemplo:
En la telenovela Te voy a enseñar a querer , el
personaje de Miguel Varoni es el padre de hijos
interpretados por un argentino y una mexicana –
ninguno de los tres logra hablar el famoso
español neutral y su nacionalidad es fácil de
detectar. Los hermanos en Pasión de Gavilanes
fueron interpretados por un cubano, un
venezolano y un argentino, que tenían una mezcla
de acentos realmente confusa, y una colombiana.
¡Qué lío!
El español neutro nunca logrará ser más que un
concepto tipo pajaritos en el aire porque
nuestra identidad como colombianos,
puertorriqueños, venezolanos, argentinos,
chilenos nicaragüenses, etc., etc., está
indiscutiblemente unida a cómo hablamos el
español. Por más que Jim McNamara quiera
asemejar el español neutro al inglés neutro,
está queriendo comparar manzanas con platanos.
Cuando un actor estadounidense de Nueva York o
de Boston o de Texas, o aún un británico o
australiano, modula su acento en inglés para que
suene neutro, no está dejando atrás su
personalidad cultural. Sin embargo, nuestros
acentos como hispano parlantes son una parte
vital de nuestra esencia, de quiénes somos.
Entonces, ¿por qué insisten RTI y Telemundo en
esta campaña de mexicanización? Por una simple
razón: quieren subir sus niveles de audiencia y
quieren quitarle televidentes a Univisión;
consideran que la única forma de hacerlo es
prestándole más atención a la población hispano
parlante más grande de los Estados Unidos: los
mexicano-americanos. Pero, ¿están lográndolo?
Parece ser que no. Los índices nacionales de
audiencia de Telemundo no logran siquiera
alcanzar los de Univisión en ciudades donde los
televidentes hispanos son en su mayoría de
descendencia mexicana, como Los Ángeles y San
Antonio. La razón de esta disparidad se puede
atribuir en parte a que Univisión tiene un
número mucho más grande de estaciones a nivel
nacional y por ende tiene alcance a un número
más grande de televidentes. Sin embargo, si
fuera solamente cuestión de programar para
atraer televidentes mexicano-americanos,
Telemundo debió haber barrido en los niveles de
audiencia (más de su usual promedio de 6.5
puntos versus los más de 20 puntos de Univisión)
en Los Angeles, San Antonio o Dallas, con sus
novelas de RTI Pasión de Gavilanes (que todavía
sorprende al haber sido un éxito arrollador en
Colombia), Amor Descarado, Prisionera, Anita, no
te rajes , las de Argos Ladrón de Corazones,
Gitanas y Los Plateados , y sobre todo con La
ley del silencio. Esta última fue
específicamente diseñada y su propaganda hizo
énfasis en ser una telenovela que era un reflejo
fiel de la realidad de los inmigrantes mexicanos
en los Estados Unidos. Se filmó en Dallas, Texas
y su protagonista era el mexicano José Ángel
Llamas. Curiosamente, la protagonista fue la
colombiana Flora Martínez – para variar,
haciendo de mexicana. En vez de ser un éxito, La
ley del silencio terminó siendo un desastre.
Aunque mucha gente atribuyó su fracaso a una
trama lenta, esto no fue lo único que obligó a
Telemundo a cortarla después de solamente 60 de
los 120 capítulos planeados. ¡No hay forma de
que Telemundo gane una!
Anita, no te rajes o como algo tan prometedor
terminó siendo tan decepcionante
Esta producción "original" de Telemundo y RTI
parecía reunir todas las características del
éxito. La propaganda preparó a los televidentes
para ver una historia fresca y original, con
mucha comedia. Era la misma historia de la niña
pobre que se enamora del hombre rico, pero con
el incentivo de que su creadora y libretista
principal, la venezolana Valentina Párraga, era
conocida como alguien que le inyectaba humor,
originalidad y chispa a sus libretos. Hasta aquí
vamos bien. El elenco principal también pintaba
bien: los colombianos Jorge Enrique Abello y
Marcelo Cezán; la mexicana Ivonne Montero en su
primer protagónico; los venezolanos Natalia
Streignard, Eduardo Serrano, Elluz Peraza y
Jeannette Lehr; el peruano Roberto Moll; y las
cubanas Isabel Moreno y Martha Picanes. Además
de ellos, el resto del elenco incluía más
venezolanos, puertorriqueños y mexicanos.
La Torre de Babel de Anita, no te rajes
Los únicos personajes que tenían nacionalidad
definida y específica eran el de Anita, su
mamá/tía y la mayoría de los vecinos de la
vecindad de Anita en Miami: todos mexicanos. El
personaje de Cachita también fue específicamente
presentado como una cubana. El resto de la
población de la novela provenía de un país hasta
ahora desconocido– la tierra de los hispanos
neutro. No importa las veces que Jim McNamara y
sus secuaces insistan en que esto se puede
lograr, en práctica es un desastre de
proporciones quijotescas.
El personaje de Marcelo Cezán es el nieto de un
personaje interpretado por una actriz cubana. En
ningún momento nos dejan saber de qué país son.
La actriz suena cubana, Cezán suena – más o
menos mexicano.
El protagonista, interpretado por Jorge Enrique
Abello, es el hijo y hermano de personajes
interpretados por venezolanos (Eduardo Serrano y
Alejandra Kuvé). Jorge Enrique suena como lo que
es, un "rolo" bogotano. Serrano logra no sonar
netamente venezolano, pero Kuvé parece cubana.
Hasta donde sabemos, los hijos de hispanos en
los Estados Unidos tienden a tener el acento de
sus padres…
Natalia Streignard y Jeannette Lehr, ambas
venezolanas, logran amaestrar su acento
venezolano lo suficiente pero jamás podríamos
llamar su esfuerzo "español neutral".
¿La ridiculez de casting más grande de la
telenovela? Escoger a Michelle Manterola, que
parece que se acaba de bajar del último vuelo de
Mexicana de Aviación procedente del DF, como la
nieta de la ultra cubanísima Cachita, quién
supuestamente la crió cuando perdió a sus
padres.
La venezolana Elluz Peraza, una buena actriz,
fracasa en su lucha por sonar mexicana como su
personaje. No es que suene venezolana, pero de
mexicana no tiene ni un pelo. Su hijo y su
hijastra en la novela son interpretados por los
¡venezolanos! Laura Termini y Gabriel Parisi.
Termini logra sonar mexicana pero Parisi suena
¿confundido?
¿Por qué razón tuvo el colombiano Christian
Tapán que interpretar el personaje del mejor
amigo del protagonista, un cura, con acento
mexicano?
Un puertorriqueño y un colombiano se rajan al
tratar de ser más mexicanos que Pancho Villa.
Era verdaderamente patético escucharlos usar
expresiones mexicanas en su vano afán
interpretativo.
Muy importante en toda esta payasada es indagar
un poco más el por qué Telemundo insistió tanto
en vender esta novela como un reflejo de la
experiencia de los inmigrantes en los Estados
Unidos. Los personajes interpretados por Abello,
Streignard, Cezán, Tapán, Manterola y Kuvé, por
ejemplo, estaban supuestos de haber nacido y
criados en Estados Unidos – lo que en inglés se
llama first generation American (primera
generación americana). Por lo tanto, estaban
supuestos a ser completamente bilingües.
Desafortunadamente, las pocas veces que el
libreto los obligó a pronunciar palabras en
inglés, y aquí no le estamos echando la culpa a
los actores en ningún momento, su falta de
fluidez fue más que obvia. Los personajes de
Termini y Parisi eran hijos del único (al que
mataron, pobre) personaje supuestamente 100%
estadounidense (su nombre era Tom O'Donnell y
por sus venas no corría gota de sangre hispana)
de la novela – a quién su esposa mexicana
llamaba "mi gringo bello" – y criados en Beverly
Hills, California. Termini habla inglés, pero
jamás suena como un nativo y esto se notó las
veces que el libreto requirió que lo hablara.
Parisi ni lo intentó, porque no podía. Como
televidentes de novelas sabemos que lo menos que
tienen estos programas es semejanza con la
realidad. Sin embargo un POQUITO de esfuerzo por
alcanzarla sería realmente apreciado.
Miami, la Meca mexicano-americana…
Si no vivieramos en Miami y la única forma de
enterarnos acerca de cómo es fuera viendo Amor
Descarado, Prisionera o Anita, no te rajes ,
podríamos jurar que los mexicano-americanos son
dueños de la ciudad. Lo triste es que eso es
completamente falso. Aunque Miami siempre será
identificada con el gran número de cubanos y
descendientes de cubanos que viven aquí, hay
muchísimos colombianos, nicaragüenses,
venezolanos, argentinos y puertorriqueños que
llaman a Miami su casa. También hay hispanos de
otros países de América Latina y México, pero
son tan pocos que es la excepción en vez de la
regla encontrarse con ellos. Sin embargo, los
genios de Telemundo y RTI han diseñado sus
producciones filmadas en Miami para que esto
parezca un clon de Los Angeles, California.
Siguiendo con el tema de Anita, no te rajes… La
trama se basa en la historia de una pobre,
huérfana, inocente, bellísima, adorable,
virginal, vivaracha (tan vivaracha que a veces
parecía uno de esos frijolitos saltimbanqui
mexicanos), falta de roce social, damisela
mexicana. Su vestimenta eran camisetas sin
mangas, mini-faldas (casi micro-faldas, pero muy
inocente y virginal ella siempre), zapatos
deportivos Converse, muchos colorinches y tres
trenzas que volaban por el aire cada vez que se
movía. Era casi como la Chilindrina de El Chavo
del Ocho, pero en versión grande y sin la
paleta. Nuestra heroína conoce por casualidad, o
cosas del destino, a su príncipe azul en Los
Angeles (pero los tacaños de RTI no soltaron la
platica para filmar allá, sino que fueron a West
Palm Beach a filmar estas escenas). Él, por
supuesto, es rico, apuesto, mayor que ella,
simpático, divino, educado y casado. Para no
entrar en demasiados detalles, Anita está de
ilegal en los Estados Unidos porque después de
la muerte de su madrecita adorada y santa (que
en realidad era su tía) va en busca de su tía
(que en realidad es su mamá que la abandonó, se
cambió el nombre y nunca más le mandó ni un peso
ya que no pudo aguantar que su hija fuera el
fruto de un ultraje por el hijo de su patrona).
Anita llega a Miami, donde vive su príncipe
azul, en busca de una amiga de familia cubana
porque su mamacita y su tía la habían conocido
cuando trabajaron de empleadas domésticas
(ilegales, por supuesto) muchos años antes en la
ciudad. Ya en Miami la trama se desarrolla y
cada uno de los personajes que nos van
presentando, sin fallo, tiene algo que ver con
Anita y además se conocen entre ellos.
¡Increíble! En un área metropolitana tan grande
como lo es ésta, eso no es tan solo increíble:
es imposible.
Si Telemundo y RTI hubiesen querido hacer una
historia verdaderamente original y con una pizca
de conexión a la realidad, el personaje de Anita
habría tenido que ser venezolana, colombiana o
argentina. Estas nacionalidades son las que
están llegando a Miami todos los días por
cuestiones económicas y políticas y son las que
realmente reflejan la realidad del inmigrante
legal e ilegal en Miami. O aún mejor habría sido
que el protagonista masculino, otra vez de
nacionalidad que no fuera mexicana, fuera el
inmigrante ilegal. Y ¿qué tal haber hecho que
Anita no fuera una pelele sin educación pero una
mujer profesional, hecha y derecha, que tuvo la
necesidad como miles otras, de emigrar? ¡Eso sí
habría sido original! ¿Y qué tal el complejo de
apartamentos donde termina viviendo Anita? Con
la excepción de Cachita, la cubana, el 99% de
los vecinos eran mexicanos. ¿Desde cuándo se ve
esto en Miami? Aquí hay áreas, por ejemplo, como
Sweetwater donde la mayoría de los residentes
son de descendencia nicaragüense, por supuesto
están la Pequeña Habana y Hialeah donde son de
descendencia cubana, o El Doral a donde se han
mudado muchos venezolanos. Pero, ¿una
conglomeración de mexicanos? No, eso no ocurre
en Miami. Cachita tiene en su casa un altar
donde la estatua más grande no es la de la
Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de los
cubanos. La más grande es la de ¡Nuestra Señora
de Guadalupe! Además, en varias ocasiones sirvió
de comer tacos y otros platillos mexicanos.
Seamos sinceros, esto no pasaría en ningún hogar
cubano de por aquí. Y para completar, Anita abre
un muy concurrido carrito de vender ¡tacos! en
la playa. En casi todas las esquinas de Miami se
pueden comprar perros calientes, churros y
arepas, ¿pero tacos? ¡NO!
De comedia "light" a baño de sangre…
Como mencionábamos antes, Anita, no te rajes
estaba supuesta a ser una novela con un toque
bastante fuerte de comedia. En sus mejores
tiempos nunca alcanzó la originalidad y sutileza
de Yo soy Betty, la fea o La baby sister, por
ejemplo, pero más o menos logró su cometido.
Tenía toques de comedia y romance y era una
manera agradable de pasar una hora frente al
televisor. Los personajes antagónicos eran
malos, pero de esos malos cómicos, bastante
torpes y poco inteligentes. Sin embargo, los
altos mandos de Telemundo comenzaron a
preocuparse de que esta fórmula de telenovela
cómica no les estaba trayendo los niveles de
audiencia esperados en los importantes mercados
de California y Texas. Al diablo que la novela
estuviera teniendo buenos índices de audiencia,
para Telemundo, en otras partes del país; eso no
importaba. Por lo tanto, se tomó la descabellada
decisión de transformar la novela (sin cambiar
el cabezote, que parecía una fiesta) en una
truculencia total de clichés melodramáticos y
sangre. A Anita la deportan a México (esta vez
RTI sí encontró el presupuesto para filmar en el
DF) y sintiéndose (por supuesto,
equivocadamente) abandonada por su príncipe azul
casi muere de amor. Pero como el mítico ave
fénix, se levanta de esa cama y se convierte en
¡Anita Terminator! Se encuentra con su papacito
millonario, que aunque fue un ultrajador termina
siendo de los buenos de la novela, y gracias a
él y a su mamita (la tía que por fin se entera
que es su madre, y aunque la odia la quiere),
Anita se convierte en toda una mujer en el corto
espacio de seis meses. Le cambia la voz, le
hacen un makeover tipo Srta. Venezuela; aprende
de ópera, literatura y música clásica; a usar el
utensilio correcto a la hora de comer; a hablar
inglés; a usar computadores… Y como si eso fuera
poco, ¡la niña consigue un pasaporte americano!
Sin explicación alguna (porque es que no la
hay), Anita se convierte en ciudadana americana
y el libreto completamente rompe con el hilo de
una historia que supuestamente iba a representar
las dificultades de los inmigrantes ilegales de
legalizarse en los Estados Unidos.
El resto es un desastre tipo Titanic – nuestro
príncipe sufre de amnesia, la mala ahora sí es
mala de verdad. La trama se centra en demostrar
las distintas maneras que la antagonista va a
usar para matar a sus enemigos – aunque ni para
eso sirve porque a los únicos que logra matar
son al perrito de Anita, al que mata
congelándolo, y la muerte sin querer de un
personaje de poca monta que se cae por el hueco
de un ascensor. Todo esto mientras canta
desafinada la cancioncita de Yo tenía 10
perritos… Un personaje es acusado de homicidio,
va a la cárcel, no le pasa nada, la policía es
de un incompetente que no se puede explicar para
resolver un caso que no tiene misterio. ¡Y las
embarradas de producción! Heridas de disparo que
desaparecen, diagnósticos de cáncer que de un
día para otro dejan de ser condena a una muerte
rápida. Al final de este enredo, la antagonista
se suicida (cosa de que los protagonistas se
puedan casar por la iglesia), hay boda,
seguramente parten ponqué (aunque eso no lo
vemos) y el último capítulo parece otra vez una
comedia romántica. Con todo esto, que
supuestamente es lo que le gusta a las
audiencias mexicano-americanas, Telemundo nunca
logró acercarse ni un poquito a los niveles de
audiencia de Univisión. Telemundo tuvo un máximo
de 7 puntos comparado con hasta 25 de Univisión
a la misma hora.
Decisiones…
Tan pronto Telemundo se dio cuenta de que La ley
del silencio no levantaba los niveles de
audiencia, tuvo que de inmediato arreglárselas
para remplazarla. ¿La respuesta a este dilema?
Decisiones. Esta serie de unitarios, 40 en total
– 20 grabados en Miami y 20 en Bogotá – se
transmitiría en el horario de las 10:00 p.m.
hasta que estuviera listo el próximo programa,
un reality. Decisiones es la versión de
Telemundo de Mujer, casos de la vida real de
Televisa que Univisión transmite por las tardes
(con muy buenos índices de audiencia). Todas las
noches se presenta una historia de principio a
fin, basada en un caso de la vida real. Los
elencos han incluido a Jorge Enrique Abello,
Consuelo Luzardo, Ricardo Dalmacci, Ivonne
Montero, Diana Quijano, Eduardo Serrano, Michel
Brown, Ana Lucía Domínguez, Javier Gómez, Sonya
Smith, Aura Cristina Geithner, Agmeth Escaff,
Xilena Aicardy, Lady Noriega, Lully Bosa,
Marcela Agudelo, Marcela Carvajal, Silvia de
Dios, Patricia Grisales, Daniel Porras, Marcelo
Cezán, Juan Pablo Shuk y muchos otros más. La
anfitriona de la serie, en Televisa/Univisión lo
es Silvia Pinal, es la argentina, que está en
todo como el arroz blanco, Candela Ferro.
Mientras la Pinal tiene un tono maternal y
dramático, la Ferro es más moderna pero
realmente aburrida. Los pésimos textos que tiene
que leer los repite de una manera sosa y
predecible – todas las noches usa los mismos
gestos en el mismo momento del programa; lo
único que cambia es el ajuar del día.
Para prestarle un aire original a todo esto, se
supone que el televidente se sienta como el
protagonista de la historia (algo completamente
ilógico). Por lo tanto, a eso de la mitad del
programa, Candela interrumpe y propone dos
"decisiones" a tomar basadas en la historia (a
veces pareciera que los que escribieron las
opciones no han visto el capítulo, porque ¡nada
que ver!). Entonces los televidentes son
invitados a usar sus celulares y escoger una de
las decisiones. Nunca, jamás han presentado nada
acerca de qué decide la audiencia.
El gran esfuerzo de RTI y Telemundo por hacer
que Colombia parezca un cero a la izquierda se
destaca en los episodios filmados en Bogotá, que
son obvios no tan solo por el elenco (aunque a
veces sale uno que otro actor que no es
colombiano), sino también por los paisajes y la
vestimenta, y que además tienen una calidad de
producción bastante superior que los de Miami,
son editados con escenas de exteriores de
¡Miami! ¡Qué tal!
Telemundo y Producciones Argos: la
mexicanización de Manolo Cardona
El colombiano Manolo Cardona podría servir como
la mascota del movimiento "español neutral" de
Jim McNamara. Desde que empezó a trabajar para
Telemundo ha protagonizado Ladrón de Corazones y
Gitanas, ambas producidas en México. ¡Y Manolo
suena como un mexicano de los de verdad!
Realmente se sacó un 10… Donde es especialmente
notable esto es en Gitanas, la cual aunque
grabada en México supuestamente se desarrolla en
un lugar y tiempo indefinido. Pero, a diferencia
de las novelas de RTI grabadas en Colombia, todo
el mundo habla como mexicano. ¿No podrían hacer
lo mismo con las novelas grabadas en Colombia?
¿Por qué será?
Lo próximo en Telemundo
El cuerpo del deseo de Julio Jiménez, otro
refrito de RTI-Telemundo filmado en Miami, y
protagonizado por Andrés García (gracias a Dios
solamente durante los primeros capítulos), Mario
Cimarro (con su musculatura en toda su gloria,
melena más larga que nunca y ahora con barba) y
Lorena Rojas reemplazará La mujer en el espejo
el día 18 de julio. Nada más que pensar en que
los personajes de Andrés García y Mario Cimarro
tocan un piano de cola es suficiente razón para
no verla.
Natalia Streignard, la Sra. Cimarro en su vida
privada, y el peruano Christian Meier son los
protagonistas de la más reciente novela a
caballo de RTI-Telemundo, La Tormenta. Por
supuesto será grabada en Colombia pero como es
de esperar, está cortada por la misma tijera que
Pasión de Gavilanes y Te voy a enseñar a querer.
Todavía Telemundo no ha anunciado la fecha de
estreno de esta nueva producción.
Telemundo-RTI presentó durante el upfront de
primavera en Nueva York, un unitario filmado en
Colombia basado en una serie chilena llamada
Lotería, acerca de qué le pasa a la gente que se
gana el premio mayor. Supuestamente Jorge
Enrique Abello grabó al menos uno de los
episodios. El plan es transmitirla los domingos
en la noche, pero Telemundo no ha anunciado
cuándo comenzará.
¿Podrá Telemundo romper la maldición?
Las probabilidades de que Telemundo alcance los
niveles de audiencia de Univisión, aún con
intervención divina, son casi nulos. Si los
ejecutivos de Telemundo aceptaran la realidad de
que siempre serán el David al Goliat de
Univisión, y en vez de copiar a Univisión
desarrollaran una estrategia sólida de
contra-programación (como pasó con Yo soy Betty,
la fea o Pedro, el escamoso), podrían entonces
convertirse en la opción preferida de los muchos
televidentes que no quieren ver lo mismo de
siempre de Univisión. Aunque no logren los altos
niveles de audiencia de Univisión, lograrían
realmente diferenciarse con programación de
calidad. De no ser así, tienen asegurado el
fracaso, no importa cuantos toques mexicanos le
den a sus programas. |
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