Principal Correo Buscar
Buscar
En Rodaje
Nosotros Servicios Software
Secciones










 

Sea parte de En Rodaje

INGRESE SUS DATOS YA:
Llene el formato sencillo de datos para ser incluído en alguna de nuestras secciones de profesionales del medio.
(INGRESO DE DATOS)

 
  Only for international Producers:

It's no big secret that nowadays production companies can film practically anywhere in the world with the same quality that we have become accustomed to with Hollywood. Look into what Colombia has to offer:
FILMING IN COLOMBIA
LOCATIONS IN COLOMBIA

 
  Cinembargo Colombia

Este texto ofrece una mirada inédita sobre la producción cinematográfica colombiana. Sin desprenderse de la narrativa fílmica de las obras que analiza, Juana Suárez conduce por entre la densidad cultural de esta producción y su inseparable relación con la historia social y política del país, con un punto de vista siempre esclarecedor..

 
  70 Años de Sueños

70 Años de Sueños es el título del nuevo DVD de 54 minutos de duración, dirigido por Julio Luzardo y producido por el Patrimonio Fílmico Colombiano, sobre los primeros 70 años del cine nacional. Indispensable para cinéfilos, investigadores y amantes del cine colombiano. A la venta en las oficinas del Patrimonio. Informes en el 283-6496 o info@enrodaje.net .

 
  Libro de Armando Plata

Este libro es una crónica autobiográfica escrita por Armando Plata con algunas de sus vivencias en la radio y la televisión colombiana en los años 60, 70 y 80. (Más información)

 
  Manual Para Hacer Cine en Colombia

Indispensable lectura para aquellos que quieren emprender la realización de una película o hacer un proyecto de cine. Datos actualizados al 2008 (Artículo)

 
  Libro sobre Largometrajes Colombianos

Se encuentra disponible para la venta en las oficinas de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano el libro "Largometrajes Colombianos en Cine y Video" (Más Información)

 
  Colombia100

Estas 100 imágenes excepcionales invitan a la industria cinematográfica del mundo a interesarse en Colombia, en su diversidad, en su desarrollo urbano o en su clima, ideales para cualquier filmación. (Más Información)

 
Cine, Televisión, Fotografía y Producción en Colombia
 

Manifiesto y Otros Demonios

Por Julio Luzardo

Todavía con la nostalgia de no haber asistido al último Festival de Cine de Cartagena, nos llegó el siguiente escrito a nuestro correo, que nos dejó pensativos no solamente por el rimbombante apelativo de "MANIFIESTO", que es casi como una declaración de guerra o un epitafio a destiempo, sino por algunas implicaciones en su texto que nos parecen, en el mejor de los casos, equivocadas. El escrito dice textualmente:

Documento leído en la sesión de entrega de premios del 49º Festival de Cine de Cartagena:

Llamado a la acción

El Festival de Cine de Cartagena, a lo largo de los años y en contra muchas veces de duros mares de leva, es el lugar en el cual los hacedores del audiovisual colombiano nos hemos encontrado para llorar desdichas, muchas, celebrar alegrías, no tantas, quejar del desamparo, nada raro, lograr reivindicaciones, también, fiestear hasta el amanecer, siempre.

Por eso creemos que no hay mejor espacio para exponer algunas reflexiones que se suscitan en este momento en que la producción nacional del cine está empezando a mostrar una preocupante curva descendente en su rendimiento industrial. Nos preocupa y como no queremos sólo preocuparnos, sino ocuparnos, hacemos públicas estas observaciones.

Nuestra ley de cine, bendita sea la hora de su creación, tiene en sí misma los elementos que nos pueden permitir capear el crítico temporal que se vio venir y que ahora empieza a arreciar.

Como la santísima trinidad, a la que somos tan devotos en este país, la ley tiene también tres columnas sobre las que se sostiene. De ellas tan sólo está desarrollada plenamente la que tiene que ver con los aportes parafiscales que exhibidores, distribuidores y productores le transfieren desde la taquilla al Fondo que manejan las autoridades cinematográficas y que éstas luego inyectan, vía convocatorias, en la industria. En la medida en que la curva siga cayendo, la recaudación del Fondo se verá también afectada, por lo que esa columna está siendo amenazada en su esencia.

Los otros dos pilares son:

La Deducción Tributaria y la Titularización.

La Deducción no está siendo efectiva en toda su magnitud porque se ha impuesto, por resolución y en contravía de lo que la ley permite, un tope, a nuestro parecer muy bajo, que ha hecho que la inversión privada deducible tan sólo fluya en una tercera parte de su potencial total actual hacia los proyectos de largometraje colombianos, obligando a que las otras dos terceras partes de los recursos necesarios para hacer nuestro cine, deban ser asumidas, con sus riesgos, por nuestras casas productoras, que a diferencia de los inversionistas privados, no gozamos de ningún beneficio tributario sobre los dineros invertidos en nuestras películas.

La Titularización, que consiste en que una película se pueda hacer vendiendo acciones, lo que significa atomizar el riesgo y por tanto atraer a muchos pequeños inversionistas, no ha sido desarrollada hasta ahora, pese a que la ley que nació hace ya seis años prevé su implementación.

Como bien se sabe, si una plataforma se sustenta en tres pilares y uno está amenazado, el otro desarrollado en un tercio de su potencial y el tercero desatendido, la plataforma más que plataforma se convierte en un sistema de equilibrio muy, muy precario. Utilicemos a un prócer de esta ciudad como imagen, don Blas de Leso, tuerto, manco y cojo. No queremos que nuestra ley, la ley que ha permitido que en Colombia se estén haciendo más de diez películas anuales, se parezca a este prohombre, la preferimos mejor tan resplandeciente, sensual y bella como la India Catalina.

Es por eso que hacemos un llamado a las autoridades y a nosotros mismos, como gremio, para trabajar unidos en el pleno desarrollo de la ley, buscar su ampliación y desarrollar nuevas e imaginativas formas para que nuestro cine siga llegando a las pantallas en el volumen actual y no regresar a etapas superadas en los que los largometrajes estrenados al año eran uno o ninguno.

Quede este documento como constancia de que estuvimos alerta, que lo decimos hoy y lo hemos venido diciendo,  y que seguimos dispuestos a trabajar. Los tiempos son críticos y las condiciones, todo lo indica, empeorarán. Por tanto, como en el cine, pongámonos en acción, para no sentarnos después en una mesa a hablar, como ocurre muchas veces aquí, de lo que pudo haber sido y no fue.

Firmado en Cartagena de Indias en Marzo de 2009 por los Directores y Productores colombianos:

Adriana Arango, Lisandro Duque, Heriberto Fiorillo, Ricardo Coral, Felipe Aljure, Víctor Gaviria, Oscar Campo, Jorge Navas, Harold Trompetero, Rafael Lara, Ciro Guerra, Alberto Dorado, Guillermo Calle, Jaime Espinosa, Felipe Solarte, Fredy Fehrman, Vlamyr Vizcaya, Alina Hleap, Carlos Fernández de Soto

Como siempre, las intenciones de escritos como el anterior, son muy buenas, pero fallan al no poner el "dedo en la llaga" de los verdaderos problemas y se van por las ramas con remedios que pueden ser o no la solución de los problemas que aquejan al medio cinematográfico en este momento. Primero que todo, tenemos que confrontar directamente el hecho que el cine colombiano no está satisfaciendo el gusto de su público y eso tiene más que ver con la escogencia de temas, con la selección de proyectos para premiar hecho por jurados extranjeros que no conocen al público colombiano y por algunas realizaciones que no cumplen con ciertas características necesarias para captar ese mismo público. En este momento podemos ver el caso de las dos películas Riverside y El Arriero, que nos pueden servir de ejemplo perfecto de lo que estamos comentando. Riverside fue hecha con una mínima ayuda del FDC, mientras El Arriero tuvo todo el apoyo de realización no solamente del FDC, sino de Ibermedia. ¿Quién falló en El Arriero? ¿El jurado de las dos convocatorias donde salió premiado, o el realizador? ¿O ambos? Definitivamente hay un corto-circuito entre la palabra escrita y lo que sale posteriormente en pantalla.

Según las estadísticas de Proimágenes, la taquilla colombiana, y no solamente la del cine nacional, va decayendo peligrosamente este año, o por lo menos en los primeros tres meses. Sin embargo, gracias a la Ley y a algunos esfuerzos personales, en el momento se encuentran más de 60 producciones en diferentes etapas de producción avanzada o  terminadas; una para estrenar cada mes de aquí a principios del 2014, sin contar los 40 nuevos proyectos que van a recibir apoyos de realización en esos mismos años, así que por el lado de producción no hay ningún problema. Hay más que suficiente oferta para la evidente poca demanda. La pregunta del millón es si el público colombiano está dispuesto a apoyar esa cantidad de películas simplemente por el hecho de ser nacionales.

Por otro lado, la eterna queja de los productores de tener que invertir en sus propias películas, me parece el argumento más débil de todos porque demuestra una falta de compromiso y confianza personal en su propio trabajo. Que sepamos a ciencia cierta, sólo en Hollywood se consigue financiación externa total para hacer películas y más que todo aquellas que están bajo el respaldo de los grandes estudios. En el resto del mundo, incluyendo Estados Unidos, el productor independiente es un guerrero que tiene que exponer su propio pellejo todos los días  para que las cosas funcionen, como lo hemos hecho todos los que hemos tenido que sobrellevar durante tantos años esta carrera tan insegura desde el punto de vista económico. De cierta forma, son gajes del oficio del productor independiente y "van con el territorio". De todas maneras, Colombia al tener una ley que alivia parte del riesgo, está mucho mejor que otros países, donde las cosas son aun más difíciles, .

En cuanto a lo de la Deducción Tributaria, parte fundamental en la financiación, que en el escrito dice que existe un tope muy bajo, quisiéramos una aclaración al respecto porque en los datos publicados por la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura hay unas películas como Satanás que recibió $2.245.847.866 pesos por el lado de inversionistas que se acogieron a esta parte de la Ley, La Milagrosa que recibió $1.685.806.788, Al Final del Espectro que recibió $1.243.403.740, que son cifras mayores, con las que se puede financiar fácilmente una película de excelente factura aquí en Colombia y no nos parece un argumento valido sobre el cual llamar la atención. Es muchísimo más preocupante no poderle devolver a estos mismos inversionistas su plata con algo de rentabilidad. En lo del número de empresas o de inversionistas que se acogieron a esta forma de financiación, Yo Soy Otro, tiene el record, con 73 certificados por un valor de $646.000.000 pesos. Nos hacemos la pregunta: ¿Cuál tope? ¿El de inversión total o el número de inversionistas? En cualquier caso, no hay caso...

Y ahora el tema "espinoso" y posiblemente olvidado de la Titularización. Decimos "espinoso" porque verdaderamente son más la expectativas que genera, que lo que verdaderamente nos dice la realidad ante formulas que tienen que depender casi en su totalidad del sector financiero, sus altos costos y su ineficiencia para ayudar a la pequeña empresa. Como anécdota aclaratoria, al inicio del FDC, se reservó una suma significativa para préstamos a productores que necesitaran fondos adicionales para terminar sus películas, pero no fue posible llegar a un acuerdo con los bancos para lograr esta simple operación. Algo parecido sucede con la titularización, que en cifras pequeñas (de menos de $20.000 millones), es casi imposible de cristalizar por los altos costos de la intermediación bancaria. Sin intentar entender esta posición absurda, le pedimos un concepto profesional a una persona que ha trabajado en el sector financiero durante muchos años y que ha manejado 5 titularizaciones de gran escala:

"He leído el manifiesto, y uno no puede más que aceptar que estamos advertidos.  Se expone en él que las titularizaciones son LA SOLUCION, que por negligencia o indiferencia, se han dejado de desarrollar para activar la "industria".

El ver este instrumento financiero como la panacea, no es más que el desconocimiento del alcance del mismo y de alguna manera echarle la culpa al sofá. Las titularizaciones son un instrumento eficaz pero lento, super exigente y costoso.  Los costos fijos involucrados en el proceso hacen que sea una alternativa para grandes proyectos y cuando digo grandes me refiero a proyectos que excedan los $ 20.000 millones de pesos; por supuesto, las garantías comprometidas para respaldarla deben ser al menos 1.5 veces el valor del proyecto.  Ahora bien, este instrumento es para proyectos cuyo retorno requiera mediano o largo plazo, es decir, tres a cinco años para el primer caso ó a partir de cinco y hasta 10 en el segundo.

En la medida que se use este instrumento para financiaciones a corto plazo, se vuelve mucho más caro.

De ninguna manera, a juicio de un buen financiero, la titularización es un instrumento para financiar una película".

En fin, que cada uno saque sus propias conclusiones, pero la experiencia nos ha enseñado que muchas veces los sueños imposibles ayudan a tapar la dura realidad. En este caso, esa realidad no solamente es la caída de la taquilla, sino la falta de evaluación por parte de Proimágenes y la Dirección de Cinematografía del Ministerio de Cultura para llegar a conclusiones o cambios fundamentales que pueden ser necesarios en este momento para verdaderamente cimentar las bases de una industria que no logra despegar en forma por más manifiestos que se escriban.

julioluzardo@enrodaje.net

 

Escriba un comentario
(Nos interesa mucho sus opiniones)

 
 
Nombre:
Correo Electrónico:   (No será publicado)
Comentario (Máximo
2.000 letras):


 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hit Counter