Principal Correo Buscar
Buscar
En Rodaje
Nosotros Servicios Software
Secciones










 

Sea parte de En Rodaje

INGRESE SUS DATOS YA:
Llene el formato sencillo de datos para ser incluído en alguna de nuestras secciones de profesionales del medio.
(INGRESO DE DATOS)

 

     
    SITIOS DE INTERES:

    Cinéfagos
   
KinoCineMovie
  
Pajarera del Medio

   
Séptimo Arte
 

  Only for international Producers:

It's no big secret that nowadays production companies can film practically anywhere in the world with the same quality that we have become accustomed to with Hollywood. Look into what Colombia has to offer:
FILMING IN COLOMBIA

LOCATIONS IN COLOMBIA

 
  Realidad y cine colombiano, 1990-2009

Este es un texto con valores informativos, de divulgación y de crítica cinematográfica sobre un período casi inexplorado, por lo cual constituye un punto de referencia importante para otros análisis y estudios. Pero, además, para el público en general amante del cine, representa un entretenido recorrido por películas y directores, y una fuente de precisiones interesantes en materia de apreciación lmica.

 
  Cinembargo Colombia

Este texto ofrece una mirada inédita sobre la producción cinematográfica colombiana. Sin desprenderse de la narrativa fílmica de las obras que analiza, Juana Suárez conduce por entre la densidad cultural de esta producción y su inseparable relación con la historia social y política del país, con un punto de vista siempre esclarecedor..

 
  70 Años de Sueños

70 Años de Sueños es el título del nuevo DVD de 54 minutos de duración, dirigido por Julio Luzardo y producido por el Patrimonio Fílmico Colombiano, sobre los primeros 70 años del cine nacional. Indispensable para cinéfilos, investigadores y amantes del cine colombiano. A la venta en las oficinas del Patrimonio. Informes en el 283-6496 o info@enrodaje.net .

 
  Libro de Armando Plata

Este libro es una crónica autobiográfica escrita por Armando Plata con algunas de sus vivencias en la radio y la televisión colombiana en los años 60, 70 y 80. (Más información)

 
  Manual Para Hacer Cine en Colombia

Indispensable lectura para aquellos que quieren emprender la realización de una película o hacer un proyecto de cine. Datos actualizados al 2008 (Artículo)

 
  Libro sobre Largometrajes Colombianos

Se encuentra disponible para la venta en las oficinas de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano el libro "Largometrajes Colombianos en Cine y Video" (Más Información)

 
Cine, Televisión, Fotografía y Producción en Colombia
 

Manual Para Hacer Cine en Colombia o Cómo sobrevivir las convocatorias del Fondo Cinematográfico (FDC)
 y no quebrarse en el intento

Por Julio Luzardo

Es con cierto escepticismo que abrimos este artículo/guía para hacer cine en Colombia debido a muchos factores en un mercado que fluctúa día-a-dia. La base principal del artículo lo escribimos hace más de ocho años, antes de que empezara el tan sonado "boom" del cine nacional, creado por las falsas ilusiones de los alcances de la Ley de Cine del 2003, que le ha dado un vuelco total a la hechura de cine en el país y ha dejado muchas incógnitas sin resolver. En los años 2005, 2006 y 2007, el cine colombiano pudo volver a ver taquillas de más de un millón de espectadores, como en los buenos tiempos de Gustavo Nieto Roa y sus películas con el "gordo" Benjumea. En cada uno de esos años, el cine colombiano lideró la taquilla y se pensó que el cine en Colombia al fin podía ser una industria rentable. De hecho, un estudio de Fedesarrollo de hace algunos años anotaba que el día en que se produjeran unas doce películas anuales en Colombia, ese día se podía decir que la "industria de cine" ya tenía una base firme en el país. Sin embargo, la dura realidad nos bajó de esa "nube fantasiosa" rápidamente y en el 2008, con un record de 13 películas estrenadas en el año (Record de películas colombianas), el cine colombiano volvió a ser más o menos el mismo de siempre, con un buen éxito (Paraíso Travel), un mediano éxito (Perro Come Perro),  el éxito de siempre (Ni te Cases ni te Embarques de Dago García), y diez desastres económicos que da pena recordar. Los porcentajes de participación dentro del mercado cinematográfico de nuestro cine bajo al 4.46% del 2009 y el 4.47% del 2010, que está por debajo de las cifras de 1996 (5.47%), 1998 (7.75%), 2002 (4.64%) y 2004 (5.52%), todas ANTES de que entrara a funcionar la tan mentada Ley de Cine. Ahora, afortunadamente, en el primer trimestre del 2011 la taquilla volvió a renacer con tres estrenos significativos: El Paseo de Dago García/Harold Trompetero, El Jefe de Jaime Escallón y Los Colores de la Montaña de Carlos César Arbelaéz, que resaltaron que el problema de la mala taquilla colombiana de los últimos tres años se debe más a temas que no le gustan al público, a mala o pobre publicidad, que a un alejamiento del público. Y aunque le duela a muchos de nuestros nuevos cinematografistas, el público va a ver películas que le gustan, que llenan sus expectativas y no por su nacionalidad, por factura técnica o por simple chauvinismo.

En este artículo no intentaremos calificar o señalar un camino hacía la "fórmula perfecta" del éxito, que además no existe, sino de servir como advertencia de que "todo lo que brilla no es oro" en el cine nacional, que los premios del FDC y todas las prebendas de la Ley de Cine son excelentes estímulos desde el punto de vista de semilleros para empezar producciones, pero a veces son camisas de fuerza que de ninguna manera garantizan el éxito comercial y que, al fin y al cabo, la industria del cine aquí en Colombia, como en cualquier parte del mundo, depende de "olfato", talento, experiencia, sentido común y una sobredosis increíble de buena suerte de los realizadores involucrados.

Los premios, ¿una bendición o una maldición?

Una cosa es ganarse una lotería donde la inversión es ínfima, las posibilidades remotas y la ganancia abrumadora. En las convocatorias de cine estas condiciones son al revés: la inversión en tiempo y esfuerzo es gigantesco, las posibilidades son razonables, y la supuesta ganancia no es sino una pequeña llave de entrada a participar en una de las loterías más inciertas del mundo: la realización de una película! Descontando las convocatorias de documentales y cortos donde se recibe una cifra más o menos adecuada para la realización de un proyecto en su totalidad y no se exige nada en contraprestación, en los de largometraje las cifras que se entregan son apenas una pequeña semilla para arrancar un proyecto, pero a la vez exigen bajo contrato la terminación del proyecto total con todos sus costos y arandelas en un tiempo límite, tarea que para muchos se puede volver peor que una maldición gitana. Y para no ir muy lejos tenemos la triste experiencia de los ganadores de la convocatoria de Producción del año 2007, donde solamente dos proyectos se terminaron a tiempo y los restantes (un abultado y aterrador 80%) tuvieron todo tipo de problemas, conflictos, demoras, prorrogas y hasta líos judiciales, que les impidieron cumplir con los tres años de plazo que las bases de la convocatoria les exigía. 

Si un productor tiene un excelente proyecto y además tiene una suerte privilegiada como para salir favorecido en todas las convocatorias, sus posibilidades máximas son las siguientes:

Guión en desarrollo              15'000.000
Realización                        270'000.000
Posproducción                    120'000.000
Promoción (automático)      120'000.000
TOTAL :                          $ 525'000.000

Con esta plata un productor puede financiar aproximadamente el 40% del costo de una película de presupuesto mediano. Tendría que conseguir más o menos $855 millones  adicionales para terminar la película. Sin embargo, tiene a la mano tres posibilidades de financiación:

  1. Ganarse un premio de $80 a $180 mil dólares de Ibermedia, que representarían más o menos unos $180 a $405 millones de pesos a buen cambio de hoy, pero hay que tener en cuenta que una película colombiana se está ganando un premio de estos (o de menos en algunos casos) solamente una o dos veces al año contra propuestas excelentes de todo Iberoamérica, que hace que la competencia no sea nada fácil especialmente ahora con tanto proyecto bueno haciendo cola. Y este "premio", a diferencia de los del FDC, SI se tiene que devolver, generalmente con los primeros dineros que entren a taquilla de la película y se le exige contar con uno o dos coproductores de otros países latinoamericanos para calificar y a la vez repartir cualquier ganancia.

  2. Sacar un préstamo bancario normal de unos $300 millones con todas las arandelas de hipotecada de casa, carro, perro, niños, etc.

  3. Conseguir el resto de la financiación de la empresa privada que quiera acogerse a los beneficios tributarios que brinda la Ley 814 en estos casos: Sin embargo, es bueno estudiar bien este beneficio porque hasta ahora no es que tengamos una sobreabundancia de empresas peleándose para volverse financistas de un negocio que no pinta tan bien como uno quisiera y ya hay regados por el camino muchos inversionistas "chamuscados" en otras películas que no fueron muy afortunadas al momento de repartir utilidades.

Aún contando con toda la buena suerte del mundo, a nuestro "afortunado" productor le quedaría por financiar entre $100 a $350 millones de pesos, o más, que no se consiguen así de fácil y que el ingenuo productor casi siempre termina colocando de su propia plata, préstamos personales o vendiendo parte de su patrimonio familiar o personal.

Para aprender más sobre aquellos productores a los que un premio se les volvió un dolor de cabeza es casi obligatorio leer o releer detenidamente el artículo Mi Ultimo Soplo de Luis Ospina sobre sus peripecias para realizar Soplo de Vida y tener en cuenta casos como Juana Tenía el Pelo de Oro de Pacho Bottía que  se demoró casi una década para llegar a las pantallas de cine después de ganarse un premio de Colcultura en el siglo pasado, el caso de La Deuda, para la cual su nombre fue una triste premonición, o los casos de películas como La Primera Noche, El Rey, Sumas y Restas, que llegaron a las pantallas con la lengua afuera después del esfuerzo tan tenaz para lograr terminarlas o otras como La Historia del Baúl Rosado que se debería llamar La interminable historia de cómo financiar una película con premios durante 7 laaaaaaaaargos años!!

La triste realidad del cine nacional es que, a pesar de buenas taquillas para algunas producciones, casi todas las películas colombianas pierden plata y nunca logran cubrir sus costos de producción. Por eso es que fuera del caso excepcional de Dago García, que cuenta con el respaldo de Caracol, no hay una producción continuada de películas en el país.

El mito de la taquilla

Antes de empezar a creer totalmente en la veracidad de estudios económicos o estadísticas sueltas sobre películas colombianas como los de Fedesarrollo y del Ministerio de Cultura, es bueno tener en cuenta algunos datos más aterrizados sobre la realidad de nuestra cinematografía.

Primero que todo, las 10 películas más taquilleras del cine Colombiano han sido:

La Estrategia del Caracol 1.600.000 Espectadores 1994
El Paseo 1.501.795 Espectadores 2011
El Taxista Millonario 1.500.000 Espectadores 1979
El Inmigrante Latino 1.300.000 Espectadores 1980
Esposos en Vacaciones 1.250.000 Espectadores 1976
Soñar No  Cuesta Nada 1.198.172 Espectadores 2006
El Niño y el Papa 1.100.000 Espectadores 1986
Rosario Tijeras 1.053.030 Espectadores 2005
Padre por Accidente 1.012.000 Espectadores 1981
Tiempo Para Amar 1.000.000 Espectadores 1980

Que, a la vez, se equilibran con las 10 menos taquilleras:

After Party 2.000 Espectadores 2002
El Intruso 2.000 Espectadores 2001
Polvo de Angel 1.932 Espectadores 2008
El Cielo 1.907 Espectadores 2009
Bajo la Tierra 1.600 Espectadores 1967
La Desazón Suprema 1.000 Espectadores 2003
El Palenque de San Basilio 1.000 Espectadores 2003
La Muerte es un Buen Negocio 1.000 Espectadores 1981
Helena 533 Espectadores 2009
Humo en tus Ojos 246 Espectadores 2004
La Mágica Aventura de Oscar 100 Espectadores 2004

A pesar de las excelentes taquillas de Soñar No Cuesta Nada, Rosario Tijeras y Paraíso Travel, el promedio de las "buenas" taquillas reside entre 350 y 450 mil espectadores para aquellas que están bien respaldadas por extensas y supremamente costosas campañas publicitarias, generalmente financiadas (a cambio de jugosos porcentajes de la taquilla) por Caracol o RCN Televisión. Pero las taquillas normales son entre 20 a 140 mil espectadores, aún en los mejores casos, que ni siquiera alcanzan a cubrir los costos de copias y lanzamiento publicitario. Hacer proyecciones alegres sobre mayores ingresos es seguir dando pasos en falso.

Del precio normal de una boleta se puede calcular que más o menos le quedan entre $2,000 y $2,500 por espectador al productor colombiano después de descontar el porcentaje del exhibidor, del distribuidor y el 5% que tiene que contribuir al Fondo de Cinematografía. De esta forma, se necesitarían más o menos unos 560 mil espectadores para recobrar la inversión de $1'400 millones que -como dijimos anteriormente- es mucho más que el promedio normal de entradas a una buena película colombiana "taquillera". De las 13 películas estrenadas en el 2008, sólo Paraíso Travel logró una cifra por encima de los 800.000 espectadores y el resto no lograron ni siquiera llegar a los 300.000.

Los míticos casos de las grandes ganancias del productor/realizador Gustavo Nieto Roa, que en su "época dorada" logró tener tres películas de más de 1.2 millones de espectadores c/u, se ve opacada por las mediocres entradas de sus últimas tres: Es Mejor Ser Rico que Pobre (1999), que obtuvo 90,000 espectadores, Un Hombre y Una Mujer con Suerte (1992), que obtuvo 50,000 y Entre Sábanas (2008), que va por los 67,000, muy por debajo del millón de espectadores que esperaba su director. También está el caso del escritor/productor Dago García que arrancó con el pie derecho al hacer La Pena Máxima (2001) que logró opacar a la multi-millonaria Pearl Harbor, sobrepasando los 500,000 espectadores. En los siguientes dos años García repitió su éxito con Te Busco (2002) y El Carro (2003), que lograron más de 400,000 espectadores c/u. Sin embargo. a finales del 2004 estrena La Esquina y la formula se derrumba al no obtener sino 140,000 espectadores. Con esto se puede ver que los éxitos nunca se repiten con regularidad. No existe una formula segura para el éxito y el cine en este campo sigue siendo no solamente un misterio, sino casi una lotería. 

El presupuesto: el factor decisivo

Ante cifras tan desoladoras o por lo menos desiguales como las anteriores, el tema del presupuesto se vuelve casi tan importante como el del guión. Ya no se puede seguir haciendo películas a la loca, sin un presupuesto realista, y sin un buen estudio económico para respaldar la idea inicial. 

En el pasado, cuando las convocatorias de cine estaban en manos de Focine, de Colcultura y del Ministerio de Cultura, el renglón del presupuesto era simplemente una más de las piezas, junto con el guión técnico, la sinopsis, el plan de producción, etc., que apoyaban los documentos que acompañaban el guión presentado. Hoy en día, el Fondo de Cinematografía (FDC) tiene el compromiso de ir creando las bases firmes para una industria cinematográfica sostenible donde los esquemas de improvisación y falta de rigor profesional ya no tienen cabida. En el pasado se hacían películas más por un deseo de simplemente hacer cine, de hacer obras "de autor", sin proyección económica a largo plazo, sin bases de financiación, con grandes defectos de planeación, donde lo normal eran esquemas de producción que duraban en promedio entre los cinco a los siete años en su realización. Obviamente una industria no se puede construir con medios tan precarios y una de las metas del FDC es acabar de un tajo con estos sistemas arcaicos y anti-económicos.

Por consiguiente, la base fundamental para que un proyecto tenga buenas posibilidades de salir adelante, de recibir estímulos del FDC, de conseguir financiación adicional del sector empresarial y bancario, de recibir premios de producción en el exterior, etc., se basa hoy en día en la elaboración de un excelente presupuesto, ajustado a las realidades económicas del país donde vivimos, a los avances tecnológicos de los últimos años, que sirva de guía exacta para las necesidades de cada película. No se puede seguir improvisando porque el riesgo es demasiado grande y cada fracaso se refleja a todo nivel en el medio.

Al estudiar detenidamente los presupuestos de la mayoría de las películas que se han hecho en Colombia en los últimos años se nota que el presupuesto ha sido elaborado más para cumplir con los requisitos de las convocatorias que para servir efectivamente como un plan de trabajo en la realización de una película. Se han visto casos tan aberrantes como los de una película que estaba supuestamente presupuestada en unos $400 millones de hace algunos años, que al día siguiente de recibir el primer premio de una convocatoria por unos $250 millones, aumentó ese mismo "presupuesto" a más de $1,000 millones, como por arte de magia. Lo más triste de todo, es que con ese nuevo presupuesto a los ingenuos productores se les dificultó conseguir la financiación adicional, se gastaron casi toda la plata del premio en tratar de conseguir nuevos socios, llegaron hasta el punto demencial de seriamente pensar en devolver la plata del premio, pero al final -después de varios años de esfuerzo- lograron milagrosamente hacer la película que, irónicamente, resultó ser uno de los tantos grandes fracasos de taquilla del cine colombiano. Lo que empieza mal, sigue mal, y termina mal.

También están las producciones a las que se les va toda la inversión en derroches, en exceso de equipos, de personal, de gastos innecesarios por falta de experiencia, etc. Y lo peor de todo, es que nada de esto se nota en la pantalla ni es necesario para lograr una buena película, que es el fin primordial de cualquier producción.

Más importante que un buen matrimonio

Y, como si fuera poco, para añadir a todo este mar de incertidumbres que es hacer cine en Colombia, se nos presenta un problema netamente humano, a primera vista muy sencillo, que es la precaria convivencia entre escritores y directores y sus productores. El Consejo de Cinematografía, ante la escasa participación de verdaderos productores en el país, ha intentado ir creando un espacio apropiado para ellos al exigir que todos los proyectos sean presentados por un productor, así tenga o no experiencia en este campo. Desafortuna-damente, en Colombia no se conoce el verdadero productor, estilo Hollywood, que es el que tiene la experiencia, el capital o puede conseguirlo para hacer cualquier tipo de producción. Nuestros "productores" nacionales son los que llamamos técnicamente "productores de campo" o "productores ejecutivos", especialistas en conseguir locaciones, actores, en organizar equipos, permisos, negociar descuentos, elaborar contratos, etc., etc., pero de plata... sinceramente nada. Eso es una realidad del negocio, no una crítica. Y mientras esta situación siga así, los improvisados productores simplemente se encargarán de hacer todo lo que puedan para un rodaje, manejando el dinero que puedan reunir de premios o de inversionistas que logren convencer bajo las esperanzas de descuentos tributarios, pero no tienen la libertad de maniobrar como lo tiene unas empresas poderosas y bien respaldadas económicamente como, por ejemplo, RCN o Caracol en el campo de la televisión. Por eso se ven casos como los de algunos directores nacionales de mucho renombre internacional, que han tenido que parar una filmación en la mitad del rodaje por falta de dinero o han tenido conatos de motines de los técnicos al no poder pagarles sus sueldos a tiempo o se han peleado con su productor por cuestiones de plata, etc. Desafortunadamente, esta es una realidad de nuestro cine que ningún realizador nuevo o veterano puede ignorar. Una de las fallas de continuidad del cine colombiano ha sido la falta de empresas productoras con buenos capitales. Si hacer cine de por sí es una labor titánica, hacerla sin plata es casi un suicidio. Al apoyar a los productores, se busca fortalecer este eslabón tan importante en la cadena cinematográfica. Por eso un escritor o un escritor/director debe buscar al productor de su proyecto con más cuidado que a una esposa porque esta unión puede ser tan importante en su carrera cinematográfica como el matrimonio. Y así como la mayoría de los matrimonios hoy en día terminan en divorcio, no se puede correr ese mismo riesgo en las relaciones productor/director/guionista porque los resultados pueden ser catastróficos para todos los involucrados. El año pasado (2007) tuvimos un buen ejemplo de una producción que prometía mucho, pero que falló en este punto y este año estamos viviendo otra, que ha tenido mucha resonancia en los medios. La perdedora siempre es la película ya que nadie sale ganador en estas batallas inútiles y desgastantes.

La distribución y la promoción

Una de las sorpresas más grandes para los novatos en cinematografía o aquellos que están haciendo su primer largometraje es el alto costo de distribuir una película y el concepto erróneo de que estos costos los asume automáticamente el distribuidor y que no tienen nada que ver con el costo de la película. Desde hace muchos años, todos los costos de copias, promoción, afiches, fotos, avisos de prensa, anuncios en televisión y prensa, vallas, etc. los asume el productor de la película, aunque el distribuidor le adelante dinero al productor para cubrirlos temporalmente. De hecho, los primeros dineros de taquilla los descuenta el distribuidor para cubrir su "préstamo". Un lanzamiento normal de una película puede ser entre $50 a $300 millones de pesos, dependiendo del caso y el productor tiene que vigilar este punto clave con ojo de águila para que no aparezcan gastos escondidos o sorpresas desagradables al momento de repartir las entradas de taquilla.

Desde que arrancó a producir Dago García en asocio con Caracol Televisión, se empezaron a ver los excelentes resultados de las promociones televisivas para ciertas películas y el descenso vertiginoso de la más tradicional forma de publicitar una película antes: los periódicos. Todas las películas que últimamente han logrado pasar la barrera de los 400,000 espectadores, como La Pena Máxima, Te busco, Mi Abuelo, Mi Papá y Yo,  El Carro, Soñar No Cuesta Nada, Bluff, Karmma, Satanás, Cartas del Gordo, Esto Huele Mal, Muertos de Susto y Paraíso Travel , han tenido apoyo de los canales RCN y Caracol. Sin embargo, hay unas, como El Colombian Dream, Dios los Junta y ellos se Separan, Perro Come Perro, La Esquina, La Ministra Inmoral y, en especial, El Angel del Acordeón, Te Amo Ana Elisa, La Milagrosa y Los Actores del Conflicto, que a pesar de contar con un respaldo televisivo excelente, no lograron llegar ni siquiera a la modesta cifra de los 100,000 espectadores, demostrando que la publicidad no puede hacer milagros en el caso de películas que no son del total agrado del público. Lo que queda muy en claro es que para llegar a esa cifra es necesario el respaldo decidido de uno de los dos canales privados y que el monopolio del periódico El Tiempo ya no influye para nada en la decisión de ver una película, fuera de servir como guía de horarios y teatros, función que rápidamente está suplantando Internet con muchísima más eficacia y muy poco costo. 

El costoso dilema de las copias

En la época de los grandes teatros de cine era usual hacer solo cuatro o cinco copias de una película y rotarlas por todo el país durante uno o dos años, utilizando mensajeros motorizados para cubrir dos o tres salas en cada ciudad con una sola copia. Con la llegada de los cines multiplex y las salas pequeñas se vio la necesidad de ampliar el número de copias para cubrir más pantallas en diferentes partes de la ciudad y se eliminó el transporte motorizado de las copias. A la vez en Estados Unidos el rey de de las películas tipo "B", Roger Corman, empezó a hacer lanzamientos grandes de sus películas con muchísimas copias, aprovechando la publicidad sin correr el riesgo del dañino boca-a-boca si las cintas no respondían a las expectativas del público. Así se fue volviendo normal la utilización de más y más copias, llegando a cifras hasta de 120 copias en Colombia para una película buena de Hollywood.  Y como es obvio, el cine colombiano ha tratado de imitar este proceso costoso y sin mucho sentido porque se ha regado el mito de creer que con más copias, más público. La realidad nos enseña lo contrario. El público va a ver una película que le interesa y no simplemente porque la puede ver en todas partes. Tenemos ejemplos como el de La Vendedora de Rosas de Víctor Gaviria, que tuvo una taquilla de 630,000 espectadores con sólo 7 ó 9 copias, mientras el Angel del Acordeón no logró sino 70,000 espectadores con 65 copias. Por otro lado, Paraíso Travel tuvo la fortuna de ser vista por 11,625 espectadores por copia con 80 copias y Apocalipsur no logró sino 789 espectadores por copia con 26 copias en total. Lo importante es hacer un estudio a conciencia con el distribuidor, escoger los sectores de la ciudad que más le conviene a la película y de acuerdo a esta evaluación, hacer las copias necesarias, pero la experiencia nos enseña que el país se cubre fácilmente con 35 a 40 copias, siempre y cuando la película tenga unas buenas posibilidades de taquilla. 

El formato de filmación

Una de las decisiones más importantes antes de hacer un largometraje es la del formato a utilizar. ¿35mm? ¿16mm? ¿Digital HDV o HD? ¿DV-CAM o DVC-PRO? ¿4:3 o 16:9? Las preguntas son muchas y existe mucha confusión y datos equivocados sobre las respuestas correctas. El mayor error que se comete, especialmente entre los nuevos realizadores, que no conocen muy bien las técnicas de cine y cuyo mundo gira alrededor de la tecnología de video digital, es que filmar en Digital es muchísimo más económico que filmar en cine. Otro error, cometido por aquellos que deberían saber mejor, es que filmar en 35mm es mucho más costoso que filmar en 16mm. Desde luego que hay una diferencia entre filmar en 35mm, en 16mm y Digital, pero no es tan grande como se piensa en un inicio. Haciendo un ejercicio donde todos los costos de producción son idénticos, incluyendo las mismas horas de material filmado, arrojan una diferencia de solamente un 8,68% de diferencia entre el costo de una película filmada en 35mm y una en Digital, 5,4% entre una de 16mm y una en Digital y sólo un 3,18% entre una de 35mm y una de 16mm. A la larga, esta es una diferencia mínima dentro de presupuestos que pueden oscilar entre los $1.158 y $1.480 millones de pesos, que son las cifras normales para lograr una BUENA película colombiana hoy en día. A la larga, las únicas ventajas que pueden arrojar las películas realizadas en 16mm y Digital es que se puede rodar mucho más material en la filmación sin afectar demasiado el presupuesto final, pero esto también repercute en mayores costos y un porcentaje aún más pequeño ante la opción de filmar en 35mm que es, definitivamente, sin duda alguna, el formato más profesional y de mejor calidad que se puede utilizar y el más económico a fin de cuentas.

Cuidado con el 16mm

Durante muchísimos años se ha alimentado el mito de que filmar en 16mm es mucho más económico que filmar en 35mm. En algunos casos, de pronto sí. En películas de largometraje puede significar un ahorro entre un 8% a 10% del costo total, pero no más. En trabajos cortos, de menos de quince minutos, el ahorro es casi nulo o insignificante. La mayor razón que muchos realizadores dan es que el costo de la película en 35mm es mucho más que el de 16mm y que pueden filmar más del doble por menos del 50% de costo y en eso sí tienen razón. Una lata de 400 pies de 35mm, que solamente produce un poco más de 4 minutos, es de aproximadamente $317 dólares mientras que una lata de 400 pies de 16mm, que produce un poco más de 11 minutos, es solamente $182 dólares. Sin embargo, existe la posibilidad de comprar película de 35mm en Los Angeles en los sitios de "short ends" (colas finales), que son sobrantes de las grandes películas de Hollywood, están garantizadas y cuestan casi un 50% del precio normal. Pero el verdadero problema reside en la parte final de la posproducción cuando se tiene que hacer la ampliación a 35mm para cerrar el circulo. Este proceso se hacía antes con una técnica en el corte del negativo original que se llamaba rollos A&B para evitar que se vieran los cortes entre plano y plano y a la vez hacer la ampliación en copiadoras especializadas y generalmente adecuadas con lo que llamaban "ventanilla líquida" para aminorar rayas, suciedad y grano. Hoy en día este proceso se hace a través de un Intermedio Digital, que no es más que una copia definitiva en digital, con una calidad excepcional, pero a un costo supremamente elevado..

Los festivales son buenos... para el ego

El gran sueño de todo cineasta es lograr que su película no solamente sea aceptado en alguno de los grandes festivales de cine del mundo sino que, además, gane algún premio. Los nombres de Cannes, Venecia, Berlín, Toronto, San Sebastián, etc., etc., siempre están en la mente de todo realizador joven que se considera la reencarnación de Welles, Fellini, Eisenstein, Bergman, Antonioni, Lars Von Trier, Scorcece, Polanski y todos aquellos grandes directores que han sembrado sus nombres en el camino de sueños del cine. Desafortunadamente, son muchos los aspirantes, pero muy pocos los aceptados. De todas formas, los festivales han sido demasiado sobrevalorados. En primer lugar, hay más festivales de cine en el mundo que días en el año y cada país tiene varios. Se puede decir que hoy en día hay festivales de todos los sabores hasta para las películas más malas. Y desde hace rato dejaron de ser un "gancho" de taquilla que, a la larga, es la parte más importante del éxito de una película. Fuera de las nominaciones al Oscar de Hollywood, ganar en cualquier otro festival puede ser hasta un "handicap" para una película. Para muestra un botón: la tan mentada María, Llena eres de Gracia ganó un premio compartido de Mejor Actriz en el festival de Berlín y, sin embargo, su primer estreno en Colombia con bombos y platillos fue francamente mediocre al no generar sino unos 150,000 espectadores en el país, cuando los pronósticos eran de mínimo unos 400,000. Sin embargo, después de la nominación de Catalina Sandino, que compró HBO Pictures y New Line con su inversión de varios cientos miles de dólares (María Llena Eres de Dólares), la misma película generó una audiencia mucho mayor en Colombia, aún siendo técnicamente un reestreno!  Otro ejemplo es el de Confesión a Laura del director colombiano Jaime Osorio, que siempre ha sido catalogada como la película nacional más premiada de la historia, sólo logró reunir un poco más de 20,000 espectadores en su estreno. Bueno, pero para no ser tan pesimistas, los premios en los festivales sirven de excelentes pisapapeles o para impresionar a los padres de su novia y... desde luego son un alimento excepcional para el ego! 

En resumen

Hacer cine en Colombia o en cualquier lugar del mundo no es una imposibilidad. Ya no es una exclusividad de Hollywood y unos cuantos países del primer mundo. Hoy en día se ha facilitado la producción al máximo con las nuevas tecnologías y existen más profesionales especializados en todas las áreas de soporte. La producción no es el problema. El problema es, como siempre lo ha sido, la distribución, la exhibición y la venta. No es un secreto que en Colombia se está haciendo más cine que nunca. En los primeros 6 meses del año ya se exhibieron un igual número de películas nacionales, 2 de las películas fueron entre las 5 más taquilleras del semestre, hay 39 largometrajes terminados y listos para ser exhibidos, 29 películas se encuentran  en filmación o en proceso de postproducción, existen más de 98 proyectos en desarrollo (de los cuales más del 80% ya han recibido algún tipo de apoyo del FDC y de Ibermedia), pero quedan muchas preguntas en el aire: Hay cama para tantas películas en un país donde solamente se distribuyen alrededor de 170 cintas anuales? Cuántas de estas películas se exhibirán y cuántas se guardarán para siempre en el Cuarto de San Alejo?  Cuantas lograrán pagar su costo y cuantas serán la causa de la quiebra de sus productoras? Está listo el público colombiano para apoyar al cine colombiano y dejar atrás el cine de Hollywood? Se equivocó el FDC al entregar demasiados premios pequeños y no apoyar solamente a proyectos con buenas posibilidades de calidad y rentabilidad? Vale la pena correr el riesgo de una quiebra, un infarto o una úlcera gástrica a cambio de unos poquitos minutos de gloria en la pantalla plateada???

Julio Luzardo
julioluzardo@enrodaje.com

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hit Counter