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Sin "senos"no
hay paraíso

por Javier Santamaría
Vuelve y juega en la pantalla
chica colombiana una versión “ligera” y
“apastelada” de un sonado y controvertido éxito
televisivo que se emitió recientemente y del
cual aún tenemos fresco el recuerdo, no solo por
la crudeza de su relato, algunas excelentes
actuaciones y un final, que aunque pudo ser
mejor, estuvo ceñido a los lineamientos del
libro “Sin tetas no hay paraíso”, solo cabe
anotar que el Canal Caracol debió haberle
invertido un mayor presupuesto a ésta miniserie
de la cual aún saborea éxitos.
La cadena Telemundo compró los
derechos de la historia y con un equipo de
técnicos, directores y actores básicamente
nacional produjo para la teleaudiencia latina
residente en los Estados Unidos “Sin senos no
hay paraíso”, de la que como lo defino al
comienzo es una versión bastante “apastelada” y
con un elenco de gente agraciadita que intenta
recrear en tono de melodramón la esencia de la
historia original y eso que es el mismo Gustavo
Bolívar quien escríbelos libretos.
Las comparaciones son odiosas,
pero inevitables en este caso, en el que el
Canal Caracol decidió emitir para Colombia lo
que ellos mismos titularon “La novela basada en
Sin tetas no hay paraíso”, obviando de tajo el
segundo titulo en el que se cambió la palabra
tetas por senos, que aunque está inscrita en el
diccionario, a los productores de Telemundo les
suena ofensiva o de repente vulgar.
Siempre me pareció que la actriz
María Adelaida Puerta era algo mayor para
interpretar el personaje de la cándida Catalina,
pero con su actuación logró disipar ese escollo,
ahora que veo a la actriz Carmen Villalobos
enfundada en el mismo personaje, pese a llenar
el prototipo demarcado en el relato, su
actuación es muy floja, en lo personal ella
siempre me ha parecido plana, insulsa en sus
caracterizaciones, no logra transmitir
emotividad cruda, luce fingida, como la clásica
protagonista bonita, cuya belleza y esa
facilidad para derramar lágrimas son su mejor
arma en la actuación, que de paso se ha venido
enfocando hacia el estilo que impera en Miami y
México, más ahora que acaba de firmar contrato
exclusivo con Telemundo.
Algo similar acontece con el
actor Fabián Ríos, sinceramente que flojera
produce verlo en el personaje de Albeiro, mismo
que en la miniserie original interpretó el actor
Nicolás Rincón, quien pese a no tener el rostro
bonito de Fabián Ríos, se lo lleva “años luz”
por delante en histrionismo y eso es lo valedero
al fin de cuentas, este joven, en actuación
plana e insulsa se da la mano con Carmen
Villalobos.
Estereotipada como la nueva
villana de las telenovelas, la actriz Catherine
Siachoque dirigida por su esposo Miguel Varoni
se quiso dar un respiro en materia de actuación
y zafarse de ese encasillamiento impuesto, ahora
en la piel de Doña Hilda, una madre cuarentona
de estrato popular, con dos hijos crecidos y
descarriados, aparte de eso enamorada de su
yerno, a mi parecer no colma completamente los
requerimientos dramáticos de ese personaje,
aunque es una muy buena actriz, este reto le
quedo grande, de repente porque uno no se la
cree en el papel de una mamá de esas
características, ese “papito” en sus labios no
tiene credibilidad total y menos su look tan
bien ataviadito. Otrora la actriz Patricia
Ércole tampoco logro atinarle fehacientemente a
la esencia misma de esa madre y su aguda
problemática. Pienso que en el caso de Catherine
Siachoque son las consecuencias de estar sujeta
a interpretar un mismo rol por tanto tiempo, lo
mismo que le vine ocurriendo a la actriz y
cantante mexicana Lucero con su caracterización
de una villana en “Mañana es para siempre”, pese
a que no lo hace mal, la gente no se la cree en
la piel de una arpía, calculadora y asesina, la
gran mayoría tiene fijada la percepción mental
de la niña cándida, tierna y sufrida.
Un personaje importante dentro de
la trama es el de la proxeneta apodada “La
diabla”, en “Sin senos no hay paraíso”, la
modelo y actriz María Fernanda Yépez es quizá
quien más cercana está a la magistral
interpretación que hizo en la miniserie original
la actriz Sandra Beltrán, quien se mereció en su
momento un reconocimiento pleno por parte de la
critica y los televidentes, a mí en lo personal
es la actuación que más me agrada dentro de esta
versión “apastelada” de “Sin tetas no hay
paraíso”. En general “Sin senos no hay paraíso”
es algo lenta en su narrativa y se extiende en
diálogos inoficiosos, algunas escenas a las que
se le pretendía imprimir dramatismo, tensión o
algo de suspenso, caso concreto de la fuga de
los narcos por el río utilizando neumáticos se
quedó en el intento y ni que decir del drama que
significaba el aborto de Catalina. Un recurso
plausible es quizá la utilización de la música
incidental específicamente compuesta a cada
personaje y su situación dentro de la trama, es
como un gancho direccionado a un público joven.
Para rematar la fiebre de tetas y
senos, ya se está filmando la versión
cinematográfica, a la que Gustavo Bolívar le
está poniendo alma y corazón con el propósito de
superar con creces todo lo realizado con su
polémica y exitosa historia, que en esta ocasión
mostrara una cirugía real de implantes mamarios
de silicona a la que la protagonista “natural”
acepto someterse en pro de su debut actoral.
jahesa@hotmail.com
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