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“Sin Tetas no
Hay Paraiso”:
“El dedo en la llaga”
Por Javier Santamaría
Cierta controversia ha suscitado la miniserie “Sin
tetas no hay paraíso” basada en el libro del mismo
nombre escrito por el libretista Gustavo Bolívar,
hacedor de historias de tinte social, en un lenguaje
popular y descarnado.
Inicialmente el solo nombre causó revuelo en algunos
sectores de nuestra aun mojigata sociedad, en la que
ciertas palabras de nuestro rico y mágico idioma
incomodan, chocan y hasta hacen sonrojar, pese a
estar reconocidas por la Real Academia de la lengua
Española, pero que gracias al desparpajo literario
de escritores de la talla de Gabo se pronuncian hoy
con más libertad y sin necesidad de disimularlas con
el famoso “pitico” cuando se sueltan en un medio de
comunicación.
Por esta misma razón el Canal Caracol estuvo ante la
disyuntiva de cambiarle el titulo a la miniserie,
pero determinaron dejarlo tal cual por el impacto y
curiosidad que el mismo provoca. Superado el shock
de la palabra “tetas”, ahora el debate se centra en
el hecho de que la historia de “las chicas prepago”
tiene como escenario principal a Pereira, ciudad a
la que de cierta manera, aquí y en el exterior, se
la ha estigmatizado como la cuna de la prostitucion
colombiana.
La historia contada por Gustavo Bolívar está basada
en hechos reales y de igual manera se mantuvo
fidedigno a la ubicación geográfica de la misma, sin
pecar en señalamientos directos, pues se quiera o no
es una realidad que se vive en cualquier rincón no
solo de Colombia, sino del mundo. Es obvio que
cuando se pone el dedo en la llaga en temáticas
álgidas como la prostitución, el sicariato, el
narcotráfico, los llamados lunares malignos de
nuestro entorno social, empezamos a blandir
mecanismos de defensa, como tratando de tapar el sol
con un dedo.
Toda esta polémica a catapultado el rating de “Sin
tetas no hay paraíso”, al punto de ubicarla como el
programa más visto en Colombia el ultimo semestre,
cerca de cinco millones de personas la siguen noche
a noche y pasa a reivindicar el azotado liderazgo de
Canal Caracol en la franja triple A, que se ha
mantenido en constante declive desde la finalización
de “Pasión de Gavilanes” gracias a los desaciertos
en la escogencia de telenovelas y realities de su
parrilla televisiva, la mayoría se han convertido en
notorios descalabros.
Podríamos decir que el éxito en ventas alcanzado por
el libro, entreveían la acogida abrumadora de la
miniserie y más si fue su mismo autor el encargado
de hacer la adaptación para televisión, conservando
de esta manera la esencia de la historia original y
sus personajes. Para fortuna, en lo que va
transcurrido de la miniserie se nota el tesón
impuesto por todo el equipo técnico y actoral que
participo en ella.
Los actores y actrices logran destacada naturalidad,
pese a que la gran mayoría no tuvo tiempo para
preparar los personajes y fue sobre la marcha de las
grabaciones que empezaron a darles forma, apoyados
principalmente en la lectura previa del libro.
“Sin tetas no hay paraíso” certifica que la
audiencia anhela volver a tener en la pantalla chica
este tipo de formatos, y que pese a todo el polvorín
que puedan levantar en algunos sectores ciertas
temáticas, estas reflejan una cruda realidad y sin
apologizar antivalores, valen para aleccionar a la
tele audiencia. |